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viernes, 1 de agosto de 2025

LA TILMA


 de la Virgen de Guadalupe, inexplicable para la ciencia

 

Repasamos los principales estudios científicos sobre la tilma que perteneció al indio San Juan Diego, en la que el 12 de diciembre de 1531 se imprimió milagrosamente la imagen de la Virgen de Guadalupe, que aún hoy se conserva intacta. La Bussola/Brújula entrevista a David Caron Olivares.

Brújula cotidiana,  01_08_2025

 

Es uno de los milagros permanentes más grandes que el buen Dios ha querido regalar a la humanidad. Se trata de una imagen con casi 494 años de historia: la de la Virgen de Guadalupe, que el 12 de diciembre de 1531 se imprimió instantáneamente, en presencia del obispo español Juan de Zumárraga (1468-1548) y otros siete testigos, en la tilma (una especie de manto hecho de fibras de agave) que llevaba el indio San Juan Diego Cuauhtlatoatzin (1474-1548). El milagro ocurrió en el momento en que el santo abrió la tilma, en la que guardaba rosas de Castilla, recogidas en la cima del Tepeyac (Ciudad de México) según las indicaciones que le había dado la Virgen María: esas rosas debían ser la «señal» para convencer al obispo de la autenticidad de aquellas apariciones marianas, que habían comenzado tres días antes. Pero en realidad hubo dos señales: las rosas de Castilla (fuera de temporada y fuera de continente...) y la imagen en el manto de Juan Diego, que hoy se conserva en el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, construido en el lugar de las apariciones.

Se trata de una imagen acheropita, es decir, no hecha por manos humanas. Esta verdad ha sido corroborada por los múltiples estudios realizados a lo largo de los siglos sobre la tilma. Esa imagen y el mensaje de misericordia dejado por la Madre celestial en las apariciones tuvieron un impacto impresionante en la evangelización de México, liberando a los indios de los antiguos cultos aztecas, que se traducían en varios miles de sacrificios humanos al año.

La Nuova Bussola Quotidiana/Brújula Cotidiana ha entrevistado a David Caron Olivares, autor del libro Nuestra Señora de Guadalupe. La imagen ante el reto de la Historia y de la Ciencia, recién llegado de una conferencia sobre el tema celebrada en Italia el 22 de julio en el santuario milanés de Santa Maria alla Fontana.

A lo largo de los siglos se han realizado diversas investigaciones científicas sobre la tilma que lleva impresa la imagen de la Virgen de Guadalupe: ¿qué nos dicen estas investigaciones?
Resumamos algunos de los hechos inexplicables para la ciencia relacionados con la imagen impresa en la tilma del indio san Juan Diego:

1.    El tejido de la tilma sigue intacto y sin haberse deteriorado, a pesar de estar hecha de una fibra vegetal que normalmente se desintegra en pequeños fragmentos en menos de veinte años. Este tejido no sufrió el menor deterioro ni por el contacto con la muchedumbre, ni por el humo de las innumerables velas, ni por el polvo, no obstante a que estuvo expuesto sin ninguna protección por 116 años, pues el primer vidrio protector se colocó en 1647.

2.    La extraordinaria fineza de la imagen, imposible de realizar, incluso por un pintor experimentado, sobre este soporte rugoso sin ningún tipo de preparación previa.

3.    Los colores conservan una luminosidad extraordinaria, cuando deberían haber palidecido, cambiado de tonalidad y craquelado, al no estar protegidos por ningún barniz.

4.    El hecho de que en 1785 se derramara sobre la imagen una cantidad de ácido altamente concentrado y tan corrosivo como el ácido nítrico, sin destruir el tejido

5.    Los reflejos en la córnea y las pupilas de los ojos de la Virgen, de las personas presentes en la oficina del obispo durante la aparición de la imagen en el manto. Estos reflejos fueron revelados por los estudios realizados por científicos especializados en oftalmología en el siglo XX.

6.    Las estrellas en el manto, que corresponden a las constelaciones del norte y del sur que se ven desde México el 12 de diciembre, día de la última aparición.

7.    El hecho de que en 1921 una bomba colocada delante de la imagen la dejara intacta, mientras que el crucifijo que se encontraba en el mismo lugar quedó marcadamente retorcido.

Entre los primeros en profundizar en el misterio de la imagen impresa en el manto de San Juan Diego se encuentran algunos pintores, sobre todo entre los siglos XVII y XVIII. ¿Qué constataron las investigaciones y los experimentos pictóricos realizados sobre la tilma?
La imagen ha sido estudiada por varios equipos de pintores y médicos, particularmente en 1666 y en 1751.

En 1666, siete grandes pintores de la Nueva España inspeccionaron directamente la imagen y emitieron los resultados de su peritaje. Declararon que era imposible que un artista pintara una obra así sobre un tejido tan tosco y lograra tal belleza en el rostro. Una obra sobrenatural, decían. Al mismo tiempo, tres médicos llegaron a la misma conclusión: «Humanamente, no se puede explicar el fenómeno observado».

Los 3 médicos por su parte declararon unánimemente que, debido a la gran cantidad de humedad en la ermita, traída por el aire que provenía del sistema de lagos de México, y a la fuerte presencia de sales en el aire procedentes del río salado de Tlalnepantla (que hoy en día ya no existe), y que, debido a esta humedad, la imagen, expuesta al aire libre, debería haber presentado un gran número de marcas notorias de corrosión.

La conservación del tejido y de la imagen impresa en él son inexplicables, teniendo en cuenta la humedad que los rodea y la atmósfera salitrosa que afecta incluso a los metales; declararían que los colores están impregnados en el tejido, de modo que lo atraviesan y son visibles en el reverso de la imagen, lo que pone de manifiesto que el tejido no fue preparado para pintar sobre él, lo que también hace inexplicable el hecho de que la imagen siga ahí.

Con el visto bueno del Consejo del Santuario de Guadalupe, el 30 de abril de 1751,

Miguel Cabrera y otros seis pintores se dedicaron a examinar minuciosamente la imagen, descolgándola de su marco y retirando el cristal que la protegía. ¿Cuáles fueron sus conclusiones?

a) que la duración del tejido es inexplicable, teniendo en cuenta su antigüedad de 220 años en su época.

b) que la tilma está hecha de un tejido de origen vegetal

c) que el tejido no tiene preparación, no fue preparado previamente para pintar sobre él, y que la imagen es visible por el reverso.

d) que el dibujo y los rasgos de la Guadalupana están impecablemente proporcionados y dibujados

Este gran pintor mexicano, Miguel Mateo Maldonado y Cabrera, fundó la primera academia de pintura de México en 1753 y escribió en 1756 un importante tratado titulado Maravilla americana y conjunto de raras maravillas observadas según las reglas del arte y la pintura, en el que evoca la perfección de la imagen desde el punto de vista artístico. Mostró cómo el artista utilizó los defectos de la tela para representar el rostro: «La boca es una maravilla, tiene labios muy finos y el labio inferior cae misteriosamente en un defecto o nudo de la tela, para dar la gracia de una leve sonrisa».

Hay quienes se muestran escépticos sobre el origen milagroso de la tilma, subrayando la presencia de algunas intervenciones humanas secundarias, como el plateado de la luna, el dorado de los rayos solares y de las estrellas, el blanco de las nubes. ¿A cuándo se remontan estas intervenciones? ¿Y por qué no restan valor al hecho milagroso que ocurrió el 12 de diciembre de 1531?
Algunas de estas intervenciones son contemporáneas a la aparición milagrosa de 1531, otras son posteriores. Si bien es difícil precisar fechas exactas para cada una de ellas, se sabe que se realizaron retoques y repintes en distintos momentos a lo largo de los siglos.

Ahora bien, estas intervenciones humanas no restan valor al hecho milagroso de la aparición de la imagen por varias razones fundamentales:

La imagen original es inexplicable: Los estudios científicos más rigurosos sobre la tilma, a lo largo de los siglos, han encontrado características que desafían cualquier explicación humana o técnica conocida para la época, como: la durabilidad de la tela, la ausencia de pinceladas, los reflejos en los ojos que corresponden a los que se producirían en un ojo humano, etc.

Las intervenciones humanas se limitan a ciertos detalles y son superficiales, sin afectar la esencia o el misterio de la imagen principal. Es decir, lo que se considera milagroso es la existencia misma de la imagen y sus propiedades inexplicables en el tejido de agave, no los pequeños retoques posteriores que se le pudieron añadir por razones de devoción o embellecimiento en épocas posteriores.

En resumen, los escépticos pueden señalar las intervenciones humanas, pero estas son elementos secundarios que no alteran ni desmienten las propiedades extraordinarias y científicamente inexplicables de la imagen original en la tilma, que sigue siendo el centro del milagro de Guadalupe.

Uno de los estudios científicos más famosos fue realizado en 1936 por Richard Kuhn, futuro premio Nobel de Química. ¿Qué descubrió Kuhn con sus análisis de la tilma?
Kuhn comunicó unas conclusiones muy sorprendentes, indicando que, en ninguna de las dos fibras examinadas, una de color rojo y otra de color amarillo, existía ningún tipo de pigmento conocido en la naturaleza, ya fuera en el reino vegetal, el reino animal o el mundo mineral. Se trataba, por tanto, de colorantes desconocidos. Los colorantes sintéticos quedaban excluidos del debate, ya que no se utilizaron hasta la segunda mitad del siglo XIX. Por lo tanto, no pueden estar presentes en la tilma, que data del siglo XVI.

La imagen de la Virgen de Guadalupe está llena de elementos altamente simbólicos, desde el rostro mestizo hasta el cinturón morado, pasando por el manto azul lleno de estrellas. ¿Qué nos dicen estos símbolos? ¿Y cómo han favorecido la evangelización en el contexto mexicano y americano en general?
Esta imagen es un códice, una escritura pictográfica que hay que descifrar. La Virgen de la imagen está rodeada por los rayos del sol; bajo sus pies hay una luna creciente. La Virgen está embarazada, como lo demuestran el cinturón negro con doble nudo que las mujeres aztecas llevaban en la cintura durante el embarazo y la flor de cuatro pétalos en su vientre.

En la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, el obispo reconoció a la mujer del capítulo 12 del Apocalipsis: «¡Una gran señal apareció en el cielo, una mujer! El sol la envuelve, la luna está bajo sus pies y doce estrellas coronan su cabeza. Está embarazada...».

Para los aztecas, esta flor de cuatro pétalos llamada «Nahui Ollin» resumía todo el conocimiento del mundo, la manifestación de Dios. La flor de Nahui Ollin está colocada en el vientre de la imagen milagrosa, anunciando a los aztecas que el ser que lleva en su interior es el verdadero Dios. También vemos una serie de flores, que toman su raíz en el manto, que representa el cielo. Estas flores son por lo tanto símbolo de la verdad divina. Los indígenas catequizados entendieron que la tan esperada promesa del comienzo de una nueva era, bajo un nuevo sol, se cumpliría con el nacimiento del verdadero Dios, Jesús, que la Virgen de Guadalupe lleva en su seno. Desde todas partes, incluso desde muy lejos, los indios acuden en masa al Tepeyac. Y los bautismos se multiplican. En ocho años, nueve millones de indios y españoles solicitaron este sacramento. Fue una de las conversiones masivas más impresionantes de la historia de la Iglesia.

Ella realiza el milagro de la unidad: Desde la conquista, la unidad entre los indios y los españoles se vio seriamente amenazada. Los conquistadores querían esclavizar a los indígenas y comerciar con ellos, a lo que se oponían directamente los primeros evangelizadores, cuyas vidas también corrían peligro. Este es uno de los milagros más poderosos: la unidad total que logra en un momento apocalíptico. Une estas dos civilizaciones, en particular al adoptar la apariencia de una mestiza durante la aparición y anunciar este mensaje: «Yo soy tu madre, soy la Madre de toda la Humanidad».

En cuanto a las estrellas sobre el manto de la Virgen de Guadalupe, ha sido demostrado científicamente, que ellas representan las estrellas de las constelaciones vistas desde el valle de México el 12 de diciembre. Recordemos que el 12 de diciembre es el día del solsticio de invierno (en calendario juliano), día que corresponde a la fiesta más importante del año para los aztecas, la Panquetzaliztli, o Pascua indígena. El sol moribundo ha ganado la lucha contra las tinieblas, los días empiezan a tomar mayor vigor. Un nuevo ciclo comienza.

Cabe destacar también que el número de estrellas presentes en el manto de la Virgen (46), distribuidas en 23 estrellas a la izquierda y 23 a la derecha, corresponde al número de cromosomas de las células del cuerpo humano (23 pares). Esta observación sugiere una vez más que cada detalle de la tilma tiene su razón de ser. Podemos ver en ello un nuevo símbolo con el que la Virgen significa que su intervención concierne a cada ser humano y que llama a toda la humanidad a participar en la civilización del amor.

 

viernes, 16 de mayo de 2025

LA SANTA SEDE RECONOCE


 el milagro del rostro de Jesús en la Hostia

 

Ermes Dovico

Brújula cotidiana, 15_05_2025

 

 

Desde la India nos llega la noticia de otra inmensa gracia que Dios ha concedido a la Iglesia y a todos Sus hijos peregrinos en la tierra. La Santa Sede ha reconocido el milagro eucarístico ocurrido en la iglesia de Cristo Rey en Vilakkannur (en el estado indio de Kerala), donde el viernes 15 de noviembre de 2013 durante la Misa matutina, en el momento de la consagración, el rostro de Jesús quedó impreso en la Hostia gigante que sostenía el padre Thomas Pathickal.

 

El anuncio del reconocimiento vaticano, según informa Matters India, llegó el pasado viernes 9 de mayo y monseñor Joseph Pamplany, arzobispo de Tellicherry, lo ha dado a conocer durante una ceremonia celebrada en la misma iglesia donde tuvo lugar el milagro eucarístico hace once años y medio. Monseñor Pamplany informó de que el nuncio apostólico en la India, el arzobispo Leopoldo Girelli, había transmitido a su archidiócesis la comunicación en la que la Santa Sede reconocía el prodigio. La proclamación solemne está prevista para el próximo sábado 31 de mayo, también en la iglesia de Cristo Rey en Vilakkannur, donde presidirá la Misa el nuncio, monseñor Girelli.

 

Monseñor Pamplany, según informa Catholic Vote, ha asegurado que para la Santa Sede este milagro contribuye a aumentar la fe en la presencia real de Jesús en la Eucaristía. Y efectivamente desde el principio ha habido grandes frutos espirituales. Al mismo tiempo, el arzobispo ha recordado que la presencia real es doctrina católica, cuya verdad no necesitas de milagros. Se trata, a todos los efectos, de un dogma fundado en las palabras de nuestro Señor; y la misma transubstanciación —es decir, la conversión (en el momento de la consagración) de toda la sustancia del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Jesús— es un milagro en sí mismo, aunque no sea visible para nuestros sentidos.

Como afirma el Catecismo de la Iglesia Católica en la misma línea del Concilio de Trento: «En el Santísimo Sacramento de la Eucaristía están "contenidos verdadera, real y substancialmente el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero"» (CCE, n. 1374).

 

Sin embargo, desde hace dos mil años, este dogma es objeto de escepticismo incluso por parte de muchos bautizados e incluso del clero. Pero en estos dos mil años, el Señor ha concedido muchas confirmaciones de que sus palabras (“éste es mi cuerpo”, “ésta es mi sangre”) no son meros símbolos, sino que atestiguan precisamente su presencia real en la Eucaristía. Y a la sabiduría divina, a lo largo de los siglos, le ha complacido que estos milagros eucarísticos reforzaran la fe no solo del pueblo llano, sino también de aquellos que actúan in persona Christi, es decir, los sacerdotes: nos lo recuerdan, sobre todo, los acontecimientos relacionados con el milagro de Lanciano (siglo VIII) y luego con el de Bolsena (1263), al que siguió, un año más tarde, bajo Urbano IV, la institución de la solemnidad del Corpus Domini.

 

El ocurrido en Vilakkannur se suma a otros milagros eucarísticos de nuestros días. Entre los más conocidos, recordamos en particular los tres ocurridos en Buenos Aires en los años Noventa del siglo pasado (1992, 1994, 1996), el de Tixtla, en México, en 2006, y los de las ciudades polacas de Sokółka y Legnica, respectivamente en 2008 y 2013 (milagros que se documentan en el libro de Franco Serafini, Un cardiologo visita Gesù. I miracoli eucaristici alla prova della scienza, Edizioni Studio Domenicano, 2018).

 

Para llegar al reconocimiento del milagro, la Iglesia católica se basa en un procedimiento riguroso que incluye la debida custodia de la Eucaristía objeto del milagro y la constitución, por parte del obispo, de una comisión de investigación que evalúe tanto el aspecto teológico como el científico (véanse las últimas Normas del Dicasterio para la Doctrina de la Fe para discernir presuntos fenómenos sobrenaturales). En la mayoría de los casos, el milagro ha consistido en el sangrado de la Hostia. Y los análisis de las muestras eucarísticas han revelado siempre el mismo grupo sanguíneo como resultado: AB (exactamente igual al de las pruebas realizadas en la Sábana Santa de Turín).

 

Volviendo al caso de Vilakkannur, el entonces párroco de la iglesia de Cristo Rey, el ya citado padre Pathickal, explicó en su momento a Matters India que, en el momento de la elevación, había notado una mancha en la Hostia Magna recién consagrada: “Se hizo más grande y más brillante y enseguida apareció un rostro”. El sacerdote decidió entonces apartar esa Partícula y continuar la Misa con otra Hostia conservada en el sagrario. Una vez concluida la celebración eucarística mostró la Hostia milagrosa al sacristán, quien le dijo que era el rostro de Jesús. El padre Pathickal colocó entonces la Hostia en un ostensorio y la expuso en el altar para la adoración de los fieles. Hacia las 11 de la mañana del 15 de noviembre de 2013, siguiendo las instrucciones del entonces arzobispo de Tellicherry, monseñor George Valiamattam, volvió a colocar la Hostia en el sagrario.

 

Con la difusión de la noticia del milagro, miles de personas llegaron al pueblo de Vilakkannur. La multitud de personas y vehículos era tal que bloqueó la carretera a Paithalmalan, una localidad turística, y requirió la intervención de altos funcionarios de la policía.

 

La archidiócesis decidió encargarse de la custodia de la Hostia e investigó lo sucedido tanto desde el punto de vista científico como teológico. Desde septiembre de 2018 hasta enero de 2020 se devolvió la Partícula a la iglesia de Cristo Rey de Vilakkannur para permitir su adoración pública. Posteriormente se entregó al entonces nuncio apostólico, Giambattista Diquattro.

 

El resto es noticia reciente gracias al reconocimiento del milagro por parte de la Santa Sede, anunciado, como ya se ha dicho, por monseñor Joseph Pamplany el 9 de mayo, apenas un día después de la elección de León XIV.

lunes, 14 de octubre de 2024

ENTRONIZARON EN PARANÁ

 

 una reliquia del beato Juan Pablo I

 

14 de octubre, 2024Paraná (Entre Ríos) (AICA)

 

El arzobispo de Paraná, monseñor Alberto Puiggari, recibió, el pasado viernes 11 de octubre, en la catedral Nuestra Señora del Rosario, una reliquia del beato Juan Pablo I.

 

"Recibir estas reliquias, y que sea a causa de un milagro ocurrido en Paraná, es una gracia enorme para los cristianos. La reliquia es un recuerdo de una persona como nosotros, con todas nuestras dificultades, que es un hombre o una mujer que supo vivir una vida heroica al servicio de Dios y al servicio de los hermanos", expresó el prelado.

 

La reliquia le fue entregada al arquidiocesano junto con un certificado del Sagrario Apostólico firmado por el maestro de celebraciones litúrgicas pontificias, monseñor Diego Ravelli, enviado también por la Fundación Vaticana Juan Pablo I.

 

Se trata de un trozo de la sotana que llevó el pontífice durante su patriarcado en Venecia y durante su breve pontificado, que le fue entregada a su sobrina Lina Petri, hija de Antonia, hermana de Albino Luciani, tras su repentina muerte, acaecida el 28 de septiembre de 1978, por la monja Vincenza Taffaril, que había servido en los aposentos papales durante los treinta y cuatro días que duró el pontificado.

 

"El Santo Padre la utilizaba diariamente en sus distintas actividades, y esta reliquias se ha reservado especialmente para que sea recibida acá, en la catedral de Paraná", destacó el padre José Dabusti, que invocó la intercesión de Juan Pablo I para la recuperación de la niña que recibió el milagro que llevó a ese Papa a la beatificación.

 

La misa en la catedral fue presidida por el arzobispo y concelebrada por el padre Eduardo Tánger, vicario general y párroco del templo mayor, junto con los sacerdotes Héctor Albornoz, párroco del Inmaculado Corazón de María, José Dabusti y Eduardo Jacob.

 

Luego, la reliquia fue llevada en procesión a la parroquia Inmaculado Corazón de María, del barrio Bajada Grande de Paraná, donde va a quedar para su veneración. Allí estuvo presente Candela Giarda, la joven que recibió, siendo niña, el milagro del papa Juan Pablo I. Junto a ella estaban su madre, Roxana Sousa, y el padre Dabusti.

 

La entronización de la reliquia fue realizada por el presbítero Eduardo Jacob con la presencia de Candela, su familia, el mismo padre Dabusti, niños y enfermos de la arquidiócesis y fieles en general, que siguieron con alegría y emoción la llegada del trozo de sotana.

 

"Fue una fiesta de verdad. Una gran emoción, dentro de la simpleza", expresó Roberto Dabusti, el encargado de llevar la reliquia desde Buenos Aires hasta Paraná. Además, destacó que participaron y estaban presentes alumnos del colegio Juan Pablo I, el cual se llama así desde la muerte del papa Luciani.

 

Por su parte, desde la Fundación Pontificia Juan Pablo I, que preside el cardenal Pietro Parolin, estuvieron siguiendo lo que ocurría en Paraná.

 

El milagro

"En aquel momento, en 2011, la madre de Candela frecuentaba la parroquia, cercana al lugar donde estaba internada la niña, y ahí rezamos juntos el día en que se estaba diciendo que Candela ya fallecía porque no tenía recuperación posible. Y ahí, esa inspiración del Espíritu, me hizo pedirle a la intercesión del papa Juan Pablo I por la recuperación. Y, a partir de ese día, se fue recuperando Candela", contó el padre Dabusti.

 

Sobre su devoción al pontífice, el presbítero explicó: "Yo, de chico, a partir de mis 13 años, cuando él fue elegido, le tomé un gran cariño a su persona, porque me parecía que había dos cosas muy maravillosas de él: que era una persona muy humilde y con una profunda alegría; y siempre, después de su fallecimiento, le tuve interiormente un cariño que después se transformó en una devoción privada personal. Yo le rezaba mucho pidiéndole por intenciones mías y, después, cuando tenía que discernir mi vocación".+

lunes, 13 de mayo de 2024

GHIAIE DI BONATE


 80 años de gracias de la Reina de la Familia

 

El 13 de mayo de 1944, en Ghiaie (Bérgamo), la Virgen se apareció a una niña de 7 años, Adelaida Roncalli. Fue la primera de 13 apariciones (aún no reconocidas por la Iglesia católica), con un mensaje central: la necesidad de familias santas. Entre los milagros también hubo danzas del sol, como en Fátima. La Brújula Cotidiana entrevista a Lucia Amour, médico y madre milagrosamente curada por intercesión de María.

 

Brújula cotidiana, 13_05_2024

 

Un parto traumático y un milagro extraordinario obtenido por intercesión de María: hablamos de un bebé, Alessandro, que nació muerto y que comenzó a respirar poco después. Pero también de su madre, Lucía, que “volvió a la vida” cuando una hemorragia había agotado ya todas sus fuerzas. A partir de ese milagro sucedido el 18 de abril de 1985, Lucía decide que su existencia será un acto de acción de gracias a la Virgen, y su agradecimiento se plasmará ante todo en su profesión de médico, siempre en defensa de la vida, en la que ahora más que nunca reconoce el precioso don de Dios; pero también en otras formas inesperadas para ella en aquel momento.

 

Todo comenzó cuando una monja la llevó a Ghiaie di Bonate (en la provincia italiana de Bérgamo), donde la Virgen, en mayo de 1944, se había presentado como Reina de la Familia a una niña, Adelaide Roncalli. Lucia Amour, el nombre completo de la madre que mencionábamos antes, quedó fascinada por aquella aparición mariana, convirtiéndose, con 13 libros en su haber, en una formidable conocedora y testigo. Hoy hablamos con ella, 80 años después de la primera aparición.

 

Volvamos al 13 de mayo de 1944, cuando la Virgen se aparece en un pueblo de Bérgamo...

Por la tarde, hacia las seis de la tarde, cuatro niñas recogían margaritas para un pequeño altar dedicado a Nuestra Señora. Entre ellas estaba Adelaida, de 7 años, la quinta de ocho hijos de una familia campesina. Ella fue la única que vio en el cielo, al este, un punto luminoso que acercándose a la tierra y agrandándose en tres círculos de intensa luz dorada delineaba la presencia de “una Bella Señora con el Niño Jesús en brazos y San José a su izquierda”. La Señora llevaba un vestido blanco y un manto azul, tenía un rosario de cuentas en el brazo derecho y dos rosas blancas en los pies. La niña se queda como petrificada: “¡Adelaida se ha muerto de pie!”, dice su hermanita Palmina a su madre. La Bella Señora la tranquiliza, dirigiéndose a ella en dialecto bergamasco: “Scapa mia, che mé sò la Madòna” (“No te vayas, soy la Virgen”), y luego le da sus primeras enseñanzas: “Debes ser buena, obediente, respetuosa con los demás y sincera. Reza bien”, invitándola a volver a ese lugar a la misma hora durante otras nueve noches. Finalmente serán trece apariciones.

 

¿Por qué la Virgen eligió a una niña que ni siquiera sabía italiano?

La Virgen ha elegido a menudo niños porque son sencillos y jamás podrían inventarse los mensajes de alto valor teológico que Ella comunica cuando se aparece. Los niños son garantía de veracidad. Además creo que a Ella le gustan mucho por su espontaneidad. Adelaida, por ejemplo, se dirigió a la Virgen con un franco “Té, Madòna...” ("Hey, Virgen").

 

¿Cuál es el núcleo del mensaje de Ghiaie?

María quiere enseñar la paciencia, la mansedumbre, la fidelidad, la fortaleza y formar mujeres y hombres “buenos y obedientes” a la Palabra del Señor, “respetuosos con el prójimo y sinceros”, personas de oración. Mujeres y hombres formarán así familias “santas en sus manos maternales”. La Virgen señala a la familia cristiana como núcleo generador de naciones y sociedades santas. En la 10ª aparición confiesa: “Mi corazón materno anhela esa paz mundial en la que todos se amen como hermanos”; y añade: “Sólo así el Papa tendrá menos por lo que sufrir”. Ahora que todos vemos cuánto sufre el Papa por las guerras, podemos comprender mejor las palabras de la Bella Señora.

 

Este 13 de mayo coincide también con el 117 aniversario de la primera aparición de Fátima: ¿hay alguna relación entre las dos apariciones marianas?

Ambas apariciones comienzan el mismo día, en ambas se produce el prodigio de la danza del sol ante multitudes: en Fátima el 13 de octubre de 1917, en Ghiaie seis veces en mayo del 44. Ambas portan mensajes de gran importancia. La invitación a la oración y a ofrecer todo el sufrimiento por los pecadores es un aspecto común; y me llama la atención que en la última visión en Fátima, la Sagrada Familia aparece en el cielo, igual que en la primera en Ghiaie e incluso vistiendo las mismas ropas: ¡casi un puente entre las dos epifanías!

 

Sor Lucía de Fátima le dijo al futuro cardenal Carlo Caffarra que Satanás quiere destruir la familia cristiana. ¿Ve usted una consonancia con los mensajes de Ghiaie?

Si toda sociedad humana tiene a la familia como núcleo fundacional, una sociedad compuesta por familias sanas sólo puede ser sana. Por lo tanto, es evidente que el maligno pretende destruir la sociedad en su conjunto empezando por la familia. Pero el mensaje de Ghiaie va más allá: para refundar la familia y la sociedad, la Virgen desea formar completamente a la persona humana. Las sugerencias ofrecidas a Adelaida van en este sentido, son sencillas pero decisivas. “Tienes que ser buena”: basta pensar en la Madre Teresa de Calcuta, que era ciertamente buena, ¡cuánto bien y amor y ayuda espiritual y concreta difundió en el mundo! “Obediente”: si los cristianos comprendiéramos la eficacia de la Palabra, ser obedientes a ella sería nuestro primer compromiso. “Sincero”: la falsedad que reina en el mundo es causa de incomprensión, dolor, represalias y maldad en cadena. “Respetuoso con el prójimo”: de ahí nace la acogida del otro.

 

La autoridad de la Iglesia, empezando por Adriano Bernareggi, obispo en la época de las apariciones, se ha resistido al acontecimiento, a pesar del apoyo de figuras ilustres como monseñor Angelo Bramini y el padre Agostino Gemelli. ¿Cómo se explica esto?

Monseñor Bernareggi, en su Diario de guerra, escribió el 21 de mayo de 1944: “A las 6 de la tarde estaba en el Patronato para la fiesta de san Juan Bosco [...] pero la mayoría de la gente se quedó fuera porque decían que habían observado cosas extrañas en el sol. Mi secretario dijo que había observado durante unos diez minutos el sol girando sobre sí mismo, incluso cambiando de color bruscamente, primero amarillo, luego rojo, azul... Las personas y las cosas también se ‘coloreaban’ de amarillo, rojo y azul debido al resplandor del sol”. A pesar de estos signos, el obispo llegó un día a pedir a Adelaida que le dijera a la Virgen que dejara de aparecerse. Las multitudes que acudían a Ghiaie crearon no pocos problemas de orden público en una época desgarrada por los conflictos. Discernir hechos de orden sobrenatural va más allá de la esfera racional e implica un gran sentido de la responsabilidad: tal vez el obispo estaba asustado. Pero incluso después, la Iglesia se ha mostrado reacia a acoger la gracia de este lugar... ¿Por qué? No lo sé. Adelaida dijo: “Se ve que el Señor lo ha querido así”. Pero su director espiritual, el padre Bonaventura Raschi, siempre decía: “El fuego arde bajo las cenizas, ¡y el fuego será grande!”.

 

Finalmente, Bernareggi, en el 48, promulgó un decreto de Non constat...

El actual obispo de Bérgamo, Francesco Beschi, aunque reafirmó la validez de aquel decreto, precisó que el Non constat es un juicio suspensivo, no definitivo, sobre la veracidad de las apariciones. Lo más positivo para mí es que, según mis fuentes, puedo afirmar con certeza que este juicio se basó en las negaciones que la niña se vio obligada a hacer bajo coacción, pero que nadie ha podido encontrar nunca errores doctrinales en el mensaje transmitido a Adelaida por la Virgen. Así que el caso podría reabrirse en cualquier momento.

 

¿Puede decirnos algo sobre las gracias concedidas aquí?

Desde 1944, María ha mantenido la promesa que hizo en la 13ª aparición: “Quiero cuidar de todos en este lugar”. Ha habido gracias para la curación física y espiritual, para la recomposición de las familias, para las mujeres con dificultades para tener hijos. Es sabido por muchos que la Virgen había prometido salvaguardar Bérgamo del conflicto y, de hecho, la ciudad fue inexplicablemente eximida del bombardeo ya decidido por los aliados para el 14 de agosto de 1944, que debería haberla arrasado.

 

Personas que frecuentan Bonate me han hablado de una gracia reciente al actual párroco, el padre Welman. ¿Está usted al corriente de ello?

Los periódicos hablaron sobre el terrible accidente que sufrió el párroco durante el lunes 5 de febrero en la A22. El sacerdote salió de él en estado muy grave. Esto es lo que escribió L'Eco di Bergamo el 7 de febrero: “Está ingresado en el hospital de Bolonia en coma farmacológico, tras la operación a la que fue sometido el martes por la mañana por los traumatismos sufridos en el accidente”. Nuestro querido padre, muy querido por su comunidad y por todos los que le conocemos, salió del hospital después de sólo 16 días y poco después ya estaba muy activo, ¡hasta el punto de encabezar la Luminata (procesión con velas en honor de Nuestra Señora de Ghiaie, ed.) cantando y rezando! Su evolución clínica merecería un estudio por parte de especialistas, pero los que hemos suplicado por él a la Reina de la Familia tenemos en el corazón la certeza de que se ha producido un nuevo gran milagro en Bonate.

 

 

miércoles, 8 de mayo de 2024

MILAGRO EN BUENOS AIRES


 la hostia que se convirtió en carne humana

 

Cintia Suárez y Nunzia Locatelli

Infobae, 08 May, 2024

 

El Padre Eduardo Pérez del Lago, de apenas treinta años, estaba recién ordenado como sacerdote cuando aquel 1° de mayo de 1992 se encontraba en la parroquia Santa María, ubicada en el barrio porteño de Almagro. Así relata los hechos a Infobae: “Después de la misa, el párroco Juan Salvador Carlomagno y el ministro de la comunión que lo estaba ayudando, al reservar las hostias en el Sagrario, encuentran que en el corporal, que es el pañuelo blanco que se pone delante del Sagrario, había dos pedacitos de hostia. Probablemente habrían caído cuando se traspasó de un copón a otro y blanco sobre blanco no se habrían dado cuenta. Entonces el párroco hizo algo que tenemos costumbre de hacer que es ponerlo en un vaso de agua”. Así recuerda el sacerdote Pérez del Lago el procedimiento habitual que prevé la Iglesia ante estos sucesos.

 

Y continúa la descripción de los hechos: “En este caso era una tinaja de cerámica con un poquito de agua donde se pusieron los dos pedacitos y se esperaba que se diluya. Normalmente con los días se diluye y el agua se tira en una planta porque ya no hay presencia eucarística y se limpia o se purifica el vaso. Pero eso no pasó en toda esa semana. Llegado el 8 de mayo, el día de la Virgen de Luján, el párroco, luego de terminar la misa, miró como estaba el recipiente para ver si había que purificarlo y encontró algo que era muy extraño. El párroco nos llamó al diácono y a mí para que lo viéramos y era como si la hostia hubiera explotado, se veía que era una explosión porque había esquirlas contra las paredes del vaso”.

 

El sacerdote resalta que le llamó la atención el color de la hostia, ya que “tenía como colorcito oscuro”. Y completa: “Pero había otras esquirlas que estaban en el agua y mantenían el color rojo, pero muy subido y después de adentro era como una masa de carne. A la vista era como carne lustrosa, pero como la carne del hígado”.

 

Silencio y discreción

Ante este escenario impactante, el párroco Carlomagno y los sacerdotes testigos del Milagro de la Hostia Sangrante se comunicaron con el arzobispado e informaron del extraño suceso al Cardenal Antonio Quarracino, por entonces arzobispo de Buenos Aires.

 

Las primeras indicaciones que recibieron los sacerdotes, además de contactar a un médico, fueron las de ser prudentes y mantener el hecho en secreto.

 

“Aprovechamos el cierre de la iglesia durante el mediodía y le mostramos la hostia a una médica oncóloga que vivía cerca y ella dijo que era sangre. Entonces dijo que iba a sacar una muestra para analizarlo. Cuando trajo la jeringa no succionaba porque era carne y entonces ella con un portaobjeto tomó una de las esquirlas de esas que estaban en el agua y la llevó a un sanatorio y el primer  resultado que dio fue que era sangre humana”, recuerda el Padre Peréz del Lago.

 

Continúa explicando el sacerdote: “Entonces decidimos ese mismo día colocar la hostia sangrante en un sagrario móvil y lo pusimos en mi escritorio. Llegado el fin de semana las patenas se mancharon con sangre inexplicablemente, en una, que era una patena de bronce y la otra era una patena de estaño, la parte de estaño absorbió la sangre. Posteriormente se pudo analizar y resultó que la sangre que había en esa patena correspondía a la misma que estaba en mi cuarto, sin embargo, ninguna había tenido contacto”.

 

“Habrá sido nuestra juventud quizás, no sé exactamente qué, pero el cardenal Quarracino cuando supo del milagro muchas veces nos preguntó si alguno de nosotros había dudado acerca de la presencia viva de Jesús en la Eucaristía. Porque en la historia de los Milagros eucarísticos ha habido sacerdotes que han tenido dudas y Jesús, para confirmar, realiza un acto extraordinario. Eso a nosotros nos mortificaba mucho porque no teníamos dudas de que Jesús estuviera en la Eucaristía y teníamos que explicar que creíamos y el cardenal lo comprendió, lo aceptó”, explica el sacerdote.

 

“Era llamativo, ya que un pedazo de carne a los tres días tiene que empezar a tener olor, ¿cierto? y esto estaba en un Sagrario que es una chapa de bronce con una puertita, sin ningún tipo de refrigeración. Estuvo así 40 días, sin secarse, había agua alrededor. En un momento el párroco le agregó un poquito de agua porque el agua se iba evaporando, hasta que el obispo le dijo que no le agregara más agua y lo dejara con su transcurso natural”. Así detalla lo ocurrido el último testigo vivo del Milagro Eucarístico de 1992.

 

En la misma parroquia de Santa María, durante una misa de niños el 24 de julio de 1994 uno de los ministros de la Eucaristía observó una gota de sangre en el corporal.

 

Posteriormente, el 18 de agosto de 1996, otro fenómeno inexplicable sucedería en el mismo templo porteño. Ese día hallaron una hostia escondida y sucia en un crucifijo de madera en un ala de la iglesia. Al encontrarla, la reservaron en el sagrario y una semana después se encontraron con un nuevo milagro.

 

¿Qué dice la ciencia?

Pasaron los años y parecía que el Milagro Eucarístico solo quedaba como un secreto muy bien guardado entre los protagonistas. Hasta que, en 1999, con la autorización del por entonces arzobispo de Buenos Aires Jorge Mario Bergoglio, se hicieron análisis científicos en dos laboratorios forenses de Estados Unidos. Tomaron dos muestras, una de la hostia sangrante de 1992 y otra de la de 1996. El estudio fue realizado a doble ciego, es decir, que desconocían de dónde provenían las muestras. Los informes obtenidos concluyeron en que se hallaron elementos sanguíneos, resto de la cadena de ADN humana y una sustancia que genera la piel ante una herida. Los peritos también encontraron la presencia de glóbulos blancos, que solo existen en una persona viva.

 

“En 1999 aparece el doctor Ricardo Castañón Gómez que venía de una fundación de Estados Unidos con interés de estudiar las hostias de Santa María y se conectó con el cardenal Bergoglio. Todos sabemos el amor que él tiene por la pobreza y entonces le dice a este médico ‘¿cuánto sale?’, y el médico le dijo ‘no, nada porque hay una fundación que se hace cargo de los gastos’ y Bergoglio entonces dio la autorización para que se haga el estudio”. Así recuerda el padre Eduardo.

 

“Primero se hizo un estudio sobre la credibilidad de los testigos y nos hicieron un análisis psicológico a los testigos y después el doctor Castañón trajo un escribano que certificó que la muestra que se tomaba en ese momento y se ponían un sobre era la misma que se iba a abrir en Estados Unidos y lo llevó a un laboratorio de Texas. Después de un tiempo vuelve a decirle al cardenal Bergoglio el resultado, que se trataba de tejido del miocardio y del corazón que estaba vivo y que estaba herido. El doctor le pidió al cardenal Bergoglio poder someter la hostia a más estudios, pero el cardenal dijo que no. No dejemos que la ciencia diga lo que tiene que decir la fe”, sostiene el sacerdote.

 

Posteriormente un cardiólogo y patólogo llamado Frederic Uribe, que vivía en Nueva York, continuó con los peritajes. Tras su estudio concluyó que “se trataba de un corazón de una persona 30 años que está sufriendo un gravísimo estrés, que ha recibido un golpe en el pecho, que tiene los glóbulos blancos en una forma en que está defendiéndose de una herida muy fuerte, que está vivo, y que el grupo sanguíneo es AB . Con lo que coincide con el grupo sanguíneo de Sabana Santa y otros milagros eucarísticos”, concluye el Padre Eduardo Pérez del Lago.

 

Desde 1999 el cardenal Bergoglio autorizó la difusión y narración de los hechos acontecidos, actividad que se realiza mensualmente en la Parroquia Santa María, ubicada en Avenida La Plata 286 de la Ciudad de Buenos Aires.

 

En Italia, en el siglo VIII, tuvo lugar el llamado Milagro de Lanciano. Un monje que tenía dudas acerca de la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía descubrió en la consagración durante la misa que el pan y el vino se transformaban en carne y sangre, la cual coaguló en cinco glóbulos irregulares y de diferente tamaño y forma, que tienen la particularidad de pesar 15,18 gramos cuando son pesadas tanto las cinco juntas, como cualquier combinación de las mismas por separado.

 

La carne es fibrosa y de color café oscuro y se torna rosada al ser iluminada por atrás.

 

El examen científico realizado en 1971 confirmó que era tejido cardíaco humano y la sangre era tipo AB, la misma que la de la Sábana Santa.

 

En 1902 la custodia se colocó en el interior de una estructura de mármol, un tabernáculo junto al altar mayor y los elementos pueden ser vistos hoy en día en Iglesia de San Francisco en Lanciano.