miércoles, 29 de mayo de 2024

RECORDAR A SAN PABLO II

 en el día que le reserva el santoral

29 de mayo

 

Dejó escritas varias encíclicas relevantes como 'Humanae Vitae', donde esgrimía la posición de la Iglesia respecto a la natalidad, la familia y los métodos de concepción artificiales.

Fue proclamado beato en 2014, el mismo año en el que se produjo el segundo milagro que lo elevará a los altares: la curación inexplicable de un feto al quinto mes de gestación. El primer milagro gracias al cual fue beatificado, ocurrió en 2001 a una mujer también embarazada.

 

Nos interesa difundir su enseñanza sobre un aspecto controvertido de la bioética, en el momento que le toca asumir el trono de Pedro, y también ahora, pese a que su magisterio ha sido confirmado por documentos posteriores, de varios pontífices.

Brindamos, a continuación, los párrafos más importantes de su encíclíca:

 

 

Enc. Humanae vitae

Pablo VI, 1968

 

4. (...) la Iglesia dio siempre, y con más amplitud en los tiempos recientes, una doctrina coherente tanto sobre la naturaleza del matrimonio como sobre el recto uso de los derechos conyugales y sobre las obligaciones de los esposos.

 

Estudios especiales

 

5. La conciencia de esa misma misión nos indujo a confirmar y a ampliar la Comisión de Estudio que nuestro predecesor Juan XXIII, de feliz memoria, había instituido en el mes de marzo del año 1963. Esta Comisión de la que formaban parte bastantes estudiosos de las diversas disciplinas relacionadas con la materia y parejas de esposos, tenía la finalidad de recoger opiniones acerca de las nuevas cuestiones referentes a la vida conyugal, en particular la regulación de la natalidad, y de suministrar elementos de información oportunos, para que el Magisterio pudiese dar una respuesta adecuada a la espera de los fieles y de la opinión pública mundial.

 

Los trabajos de estos peritos, así como los sucesivos pareceres y los consejos de buen número de nuestros hermanos en el Episcopado, quienes los enviaron espontáneamente o respondiendo a una petición expresa, nos han permitido ponderar mejor los diversos aspectos del complejo argumento. Por ello les expresamos de corazón a todos, nuestra viva gratitud.

 

La respuesta del Magisterio

 

6. No podíamos, sin embargo, considerar como definitivas las conclusiones a que había llegado la Comisión, ni dispensarnos de examinar personalmente la grave cuestión; entre otros motivos, porque en seno a la Comisión no se había alcanzado una plena concordancia de juicios acerca de las normas morales a proponer y, sobre todo, porque habían aflorado algunos criterios de soluciones que se separaban de la doctrina moral sobre el matrimonio propuesta por el Magisterio de la Iglesia con constante firmeza. Por ello, habiendo examinado atentamente la documentación que se nos presentó y después de madura reflexión y de asiduas plegarias, queremos ahora, en virtud del mandato que Cristo nos confió, dar nuestra respuesta a estas graves cuestiones.

 

7. (con la intención) de justificar los métodos artificiales del control de los nacimientos, muchos han apelado a las exigencias del amor conyugal y de una "paternidad responsable", conviene precisar bien el verdadero concepto de estas dos grandes realidades de la vida matrimonial, remitiéndonos sobre todo a cuanto ha declarado, a este respecto, en forma altamente autorizada, el Concilio Vaticano II en la Constitución pastoral Gaudium et Spes.

8. El matrimonio no es, efecto de la casualidad o producto de la evolución de fuerzas naturales inconscientes; es una sabia institución del Creador para realizar en la humanidad su designio de amor. Los esposos, mediante su recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus seres en orden a un mutuo perfeccionamiento personal, para colaborar con Dios en la generación y en la educación de nuevas vidas. En los bautizados el matrimonio reviste, además, la dignidad de signo sacramental de la gracia, en cuanto representa la unión de Cristo y de la Iglesia.

9. Es, ante todo, un amor plenamente humano, es decir, sensible y espiritual al mismo tiempo. No es por tanto una simple efusión del instinto y del sentimiento, sino que es también y principalmente un acto de la voluntad libre, destinado a mantenerse y a crecer mediante las alegrías y los dolores de la vida cotidiana, de forma que los esposos se conviertan en un solo corazón y en una sola alma y juntos alcancen su perfección humana.

Es, por fin, un amor fecundo, que no se agota en la comunión entre los esposos, sino que está destinado a prolongarse suscitando nuevas vidas.

 

10. Por ello el amor conyugal exige a los esposos una conciencia de su misión de "paternidad responsable" sobre la que hoy tanto se insiste con razón y que hay que comprender exactamente.

En relación con los procesos biológicos, paternidad responsable significa conocimiento y respeto de sus funciones; la inteligencia descubre, en el poder de dar la vida, leyes biológicas que forman parte de la persona humana.

En relación con las tendencias del instinto y de las pasiones, la paternidad responsable comporta el dominio necesario que sobre aquellas han de ejercer la razón y la voluntad.

En relación con las condiciones físicas, económicas, psicológicas y sociales, la paternidad responsable se pone en práctica ya sea con la deliberación ponderada y generosa de tener una familia numerosa ya sea con la decisión, tomada por graves motivos y en el respeto de la ley moral, de evitar un nuevo nacimiento durante algún tiempo o por tiempo indefinido.

 

En la misión de transmitir la vida, los esposos no quedan, por tanto, libres para proceder arbitrariamente, como si ellos pudiesen determinar de manera completamente autónoma los caminos lícitos a seguir, sino que deben conformar su conducta a la intención creadora de Dios, manifestada en la misma naturaleza del matrimonio y de sus actos y constantemente enseñada por la Iglesia.

11. Estos actos, con los cuales los esposos se unen en casta intimidad, y a través de los cuales se transmite la vida humana, son, como ha recordado el Concilio, "honestos y dignos", y no cesan de ser legítimos si, por causas independientes de la voluntad de los cónyuges, se prevén infecundos, porque continúan ordenados a expresar y consolidar su unión. De hecho, como atestigua la experiencia, no se sigue una nueva vida de cada uno de los actos conyugales. Dios ha dispuesto con sabiduría leyes y ritmos naturales de fecundidad que por sí mismos distancian los nacimientos. La Iglesia, sin embargo, al exigir que los hombres observen las normas de la ley natural interpretada por su constante doctrina, enseña que cualquier acto matrimonial (quilibet matrimonii usus) debe quedar abierto a la transmisión de la vida.

 

14. En conformidad con estos principios fundamentales de la visión humana y cristiana del matrimonio, debemos una vez más declarar que hay que excluir absolutamente, como vía lícita para la regulación de los nacimientos, la interrupción directa del proceso generador ya iniciado, y sobre todo el aborto directamente querido y procurado, aunque sea por razones terapéuticas

 

Hay que excluir igualmente, como el Magisterio de la Iglesia ha declarado muchas veces, la esterilización directa, perpetua o temporal, tanto del hombre como de la mujer; queda además excluida toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga, como fin o como medio, hacer imposible la procreación

 

En verdad, si es lícito alguna vez tolerar un mal moral menor a fin de evitar un mal mayor o de promover un bien más grande, no es lícito, ni aun por razones gravísimas, hacer el mal para conseguir el bien, es decir, hacer objeto de un acto positivo de voluntad lo que es intrínsecamente desordenado y por lo mismo indigno de la persona humana, aunque con ello se quisiese salvaguardar o promover el bien individual, familiar o social. Es por tanto un error pensar que un acto conyugal, hecho voluntariamente infecundo, y por esto intrínsecamente deshonesto, pueda ser cohonestado por el conjunto de una vida conyugal fecunda.

 

15. La Iglesia, en cambio, no retiene de ningún modo ilícito el uso de los medios terapéuticos verdaderamente necesarios para curar enfermedades del organismo, a pesar de que se siguiese un impedimento, aun previsto, para la procreación, con tal de que ese impedimento no sea, por cualquier motivo, directamente querido.

16. … si para espaciar los nacimientos existen serios motivos, derivados de las condiciones físicas o psicológicas de los cónyuges, o de circunstancias exteriores, la Iglesia enseña que entonces es lícito tener en cuenta los ritmos naturales inmanentes a las funciones generadoras para usar del matrimonio sólo en los periodos infecundos y así regular la natalidad sin ofender los principios morales que acabamos de recordar

 

sábado, 25 de mayo de 2024

SEÑORA DE TODOS LOS PUEBLOS


 la engañosa reconstrucción de Fernández

 

Ermes Dovico

 

Brpujula cotidiana,  25_05_2024

 

 

El extraño caso de las supuestas apariciones de Ámsterdam (1945-1959), que aún no han sido reconocidas, continúa también en el último documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF), donde la referencia a las mismas es clara, aunque no se mencione explícitamente su localización.

 

El cardenal Víctor Manuel Fernández, al motivar lo que en realidad es una disminución de la autoridad de los obispos diocesanos individuales en materia de apariciones, escribió al respecto en la presentación de las nuevas Normas del Dicasterio para la Doctrina de la Fe para proceder en el discernimiento de presuntos fenómenos sobrenaturales (17 de mayo de 2024). Aquí, el Prefecto del DDF resume el complejo asunto del juicio sobre las presuntas apariciones ocurridas a Ida Peerdeman enumerando, de manera precisa, una serie de fechas, desde 1956 hasta 2020, para dar cuenta de cómo ha evolucionado en el tiempo el juicio sobre este caso, con un intrincado “rebote de pelota” Amsterdam-Roma-Amsterdam.

 

Sin embargo, lo que no es exacto (además de algunas lagunas significativas en el mismo resumen) es el hecho de que el cardenal argentino, en su presentación de las Normas, confunde dos veces un juicio de non constat de supernaturalitate -una fórmula formalmente negativa pero que conserva, según una distinción teológica, el beneficio de la duda sobre supuestos fenómenos sobrenaturales examinados por la Iglesia- con un juicio negativo de claro rechazo, a saber: constat de non supernaturalitate.

 

En concreto, esto es lo que escribe Fernández (la negrita es nuestra en la cita, ed.): “Vale la pena recordar un caso de supuestas apariciones de los años 50, en el que el Obispo emitió un juicio final de ‘no sobrenaturalidad’ en 1956. Al año siguiente, el entonces Santo Oficio aprobó las medidas de ese Obispo. A partir de entonces, se volvió a solicitar la aprobación de esa veneración. Pero en 1974, la misma Congregación para la Doctrina de la Fe declaró una constat de non supernaturalitate sobre las mismas supuestas apariciones. [...]”.

 

En realidad, en 1956, monseñor Johannes Huibers, el primer obispo de Haarlem que se pronunció sobre el caso de la “Señora de todos los Pueblos” (que es el título con el que la Virgen se habría presentado a Peerdeman), no emitió “un juicio final de ‘no sobrenaturalidad’”, tal y como escribe el actual prefecto de la DDF, sino que expresó un juicio, por así decirlo, suspensivo, un tanto a medias: por un lado, de hecho, prohibía la veneración pública, pero por otro permitía la veneración privada del título, la imagen y la oración de la Señora de todos los Pueblos. En el 56 -y aquí va otro dato relevante- las supuestas apariciones seguían en curso. Y la propia Roma, en el 57, confirmó la medida del obispo, pero añadió que no excluía la posibilidad de evaluar nuevas informaciones en el futuro.

 

Luego, en mayo de 1974, tras la reapertura del caso, llegó la famosa Notificación de la CDF en la que se lee que el obispo de Haarlem, en el 56, declaró que “no constaba de la sobrenaturalidad de las apariciones”, fórmula que puede asociarse al más prudente non constat. Y es de este juicio que el mismo ex Santo Oficio, también en aquella Notificación, confirmó la validez.

 

En los últimos años ha salido a la luz que la citada Notificación fue precedida por la aprobación por parte de Pablo VI (abril de 1974) del juicio de la misma CDF -aprobación desconocida durante mucho tiempo por la propia diócesis de Haarlem-Amsterdam (como se admitió a finales de 2020)-, pero en cualquier caso en el documento de mayo de 1974 se informa y confirma un juicio de non constat, que es distinto del constat de non, como ya hemos explicado.

 

Evidentemente, si esta distinción existe -al menos en el plano teológico- y también ha sido tenida en cuenta en el pasado por las autoridades eclesiásticas (aunque en las Normas de 1978 sólo se aluda rápidamente al constat de supernaturalitate y al non constat de supernaturalitate), es porque se le ha reconocido un sentido. Por tanto, es bueno que se mantenga este sentido, informando de los términos de la cuestión con la mayor precisión posible, sobre todo en un documento oficial como las nuevas Normas firmadas por el Prefecto Fernández, que declara querer favorecer la prudencia en el juicio de los supuestos fenómenos sobrenaturales.

 

En cambio, la engañosa reconstrucción del cardenal Fernández sobre la finalidad del juicio negativo sobre Amsterdam acaba desacreditando la labor de los mismos obispos que se han sucedido al frente de la diócesis de Haarlem, el último de ellos monseñor Joseph M. Punt, que en 2002 se pronunció a favor de la sobrenaturalidad de las apariciones. Lo que no dice la síntesis de Fernández es que a ese reconocimiento se llegó también a la luz de un diálogo entre la sede de Haarlem y Roma que no se detuvo tras la Notificación de 1974 -confirmando que no se trataba de una sentencia definitiva- y que, de hecho, se retomó con vigor a partir de los años Ochenta, bajo el entonces prefecto de la CDF, Joseph Ratzinger.

 

Hay que recordar que el reconocimiento de las apariciones en 2002 se hizo bajo la responsabilidad del obispo, pero no llegó ninguna reprimenda de Roma -durante nada menos que 18 años- sobre ese juicio, al menos hasta 2020, cuando se adoptó el “compromiso” oficialmente en vigor [aunque, sin embargo, el propio Fernández lo impugnó de hecho en la rueda de prensa de presentación de las Normas (ver a partir de 1:20:19), refiriéndose a las peregrinaciones para visitar a la Señora de todos los Pueblos como “un verdadero problema”]: no se reconocen las apariciones ni los mensajes relacionados con ellas, pero se permite la veneración pública del título, la imagen y la oración de la Señora de todos los Pueblos (una oración que se modificó en 2006 en obediencia a Roma).

 

Al mismo tiempo, hay que recordar que la evolución positiva hacia el reconocimiento de esas supuestas apariciones estuvo determinada no sólo por una serie de frutos espirituales ligados a la devoción surgida en Amsterdam, sino por un hecho preciso ocurrido entretanto al otro lado del mundo, en Japón: el reconocimiento en 1984, por parte del obispo John Shojiro Ito, de la autenticidad de las apariciones marianas de Akita, donde -entre los diversos prodigios que se produjeron- hubo también una serie de lágrimas de una estatua de Nuestra Señora, realizada copiando el modelo de la imagen de la Señora de todos los Pueblos de Amsterdam. Y además un ángel recitó la oración de Amsterdam junto con la vidente de Akita, sor Agnes Sasagawa.

 

 

jueves, 23 de mayo de 2024

CARLOS ACUTIS SERÁ SANTO

 


AICA, 23 DE MAYO, 2024

 

El Papa Francisco autorizó al Dicasterio de las Causas de los Santos la publicación del decreto que reconoce un milagro atribuido a Carlo Acutis. Debido a esto, el joven apóstol de Internet, conocido por su amor a la Eucaristía, será canonizado.

 

Carlo nació en Londres en 1991 y murió en 2006 a causa de una leucemia. A pesar de su corta edad, realizó un apostolado a través de Internet que llegó a miles de personas, a quienes hablaba de la Eucaristía. Consideraba a Jesús Sacramentado  “una autopista para el Cielo” y murió con fama de santidad. No es de extrañar, por tanto, que el Papa Francisco lo proclamara venerable tan pronto como en 2018.

 

Poco después, en 2020, el pontífice beatificó a Carlo Acutis en la basílica de san Francisco de Asís. Cuatro años más tarde, otro milagro realizado gracias a su intercesión lleva al Vaticano a dar el paso para que el joven sea canonizado.

 

Como señala el decreto del Dicasterio, Francisco convocó un consistorio en el que se hablará sobre “la canonización de los beatos Giuseppe Allamano, Marie-Léonie Paradis, Elena Guerra y Carlo Acutis”.

lunes, 13 de mayo de 2024

GHIAIE DI BONATE


 80 años de gracias de la Reina de la Familia

 

El 13 de mayo de 1944, en Ghiaie (Bérgamo), la Virgen se apareció a una niña de 7 años, Adelaida Roncalli. Fue la primera de 13 apariciones (aún no reconocidas por la Iglesia católica), con un mensaje central: la necesidad de familias santas. Entre los milagros también hubo danzas del sol, como en Fátima. La Brújula Cotidiana entrevista a Lucia Amour, médico y madre milagrosamente curada por intercesión de María.

 

Brújula cotidiana, 13_05_2024

 

Un parto traumático y un milagro extraordinario obtenido por intercesión de María: hablamos de un bebé, Alessandro, que nació muerto y que comenzó a respirar poco después. Pero también de su madre, Lucía, que “volvió a la vida” cuando una hemorragia había agotado ya todas sus fuerzas. A partir de ese milagro sucedido el 18 de abril de 1985, Lucía decide que su existencia será un acto de acción de gracias a la Virgen, y su agradecimiento se plasmará ante todo en su profesión de médico, siempre en defensa de la vida, en la que ahora más que nunca reconoce el precioso don de Dios; pero también en otras formas inesperadas para ella en aquel momento.

 

Todo comenzó cuando una monja la llevó a Ghiaie di Bonate (en la provincia italiana de Bérgamo), donde la Virgen, en mayo de 1944, se había presentado como Reina de la Familia a una niña, Adelaide Roncalli. Lucia Amour, el nombre completo de la madre que mencionábamos antes, quedó fascinada por aquella aparición mariana, convirtiéndose, con 13 libros en su haber, en una formidable conocedora y testigo. Hoy hablamos con ella, 80 años después de la primera aparición.

 

Volvamos al 13 de mayo de 1944, cuando la Virgen se aparece en un pueblo de Bérgamo...

Por la tarde, hacia las seis de la tarde, cuatro niñas recogían margaritas para un pequeño altar dedicado a Nuestra Señora. Entre ellas estaba Adelaida, de 7 años, la quinta de ocho hijos de una familia campesina. Ella fue la única que vio en el cielo, al este, un punto luminoso que acercándose a la tierra y agrandándose en tres círculos de intensa luz dorada delineaba la presencia de “una Bella Señora con el Niño Jesús en brazos y San José a su izquierda”. La Señora llevaba un vestido blanco y un manto azul, tenía un rosario de cuentas en el brazo derecho y dos rosas blancas en los pies. La niña se queda como petrificada: “¡Adelaida se ha muerto de pie!”, dice su hermanita Palmina a su madre. La Bella Señora la tranquiliza, dirigiéndose a ella en dialecto bergamasco: “Scapa mia, che mé sò la Madòna” (“No te vayas, soy la Virgen”), y luego le da sus primeras enseñanzas: “Debes ser buena, obediente, respetuosa con los demás y sincera. Reza bien”, invitándola a volver a ese lugar a la misma hora durante otras nueve noches. Finalmente serán trece apariciones.

 

¿Por qué la Virgen eligió a una niña que ni siquiera sabía italiano?

La Virgen ha elegido a menudo niños porque son sencillos y jamás podrían inventarse los mensajes de alto valor teológico que Ella comunica cuando se aparece. Los niños son garantía de veracidad. Además creo que a Ella le gustan mucho por su espontaneidad. Adelaida, por ejemplo, se dirigió a la Virgen con un franco “Té, Madòna...” ("Hey, Virgen").

 

¿Cuál es el núcleo del mensaje de Ghiaie?

María quiere enseñar la paciencia, la mansedumbre, la fidelidad, la fortaleza y formar mujeres y hombres “buenos y obedientes” a la Palabra del Señor, “respetuosos con el prójimo y sinceros”, personas de oración. Mujeres y hombres formarán así familias “santas en sus manos maternales”. La Virgen señala a la familia cristiana como núcleo generador de naciones y sociedades santas. En la 10ª aparición confiesa: “Mi corazón materno anhela esa paz mundial en la que todos se amen como hermanos”; y añade: “Sólo así el Papa tendrá menos por lo que sufrir”. Ahora que todos vemos cuánto sufre el Papa por las guerras, podemos comprender mejor las palabras de la Bella Señora.

 

Este 13 de mayo coincide también con el 117 aniversario de la primera aparición de Fátima: ¿hay alguna relación entre las dos apariciones marianas?

Ambas apariciones comienzan el mismo día, en ambas se produce el prodigio de la danza del sol ante multitudes: en Fátima el 13 de octubre de 1917, en Ghiaie seis veces en mayo del 44. Ambas portan mensajes de gran importancia. La invitación a la oración y a ofrecer todo el sufrimiento por los pecadores es un aspecto común; y me llama la atención que en la última visión en Fátima, la Sagrada Familia aparece en el cielo, igual que en la primera en Ghiaie e incluso vistiendo las mismas ropas: ¡casi un puente entre las dos epifanías!

 

Sor Lucía de Fátima le dijo al futuro cardenal Carlo Caffarra que Satanás quiere destruir la familia cristiana. ¿Ve usted una consonancia con los mensajes de Ghiaie?

Si toda sociedad humana tiene a la familia como núcleo fundacional, una sociedad compuesta por familias sanas sólo puede ser sana. Por lo tanto, es evidente que el maligno pretende destruir la sociedad en su conjunto empezando por la familia. Pero el mensaje de Ghiaie va más allá: para refundar la familia y la sociedad, la Virgen desea formar completamente a la persona humana. Las sugerencias ofrecidas a Adelaida van en este sentido, son sencillas pero decisivas. “Tienes que ser buena”: basta pensar en la Madre Teresa de Calcuta, que era ciertamente buena, ¡cuánto bien y amor y ayuda espiritual y concreta difundió en el mundo! “Obediente”: si los cristianos comprendiéramos la eficacia de la Palabra, ser obedientes a ella sería nuestro primer compromiso. “Sincero”: la falsedad que reina en el mundo es causa de incomprensión, dolor, represalias y maldad en cadena. “Respetuoso con el prójimo”: de ahí nace la acogida del otro.

 

La autoridad de la Iglesia, empezando por Adriano Bernareggi, obispo en la época de las apariciones, se ha resistido al acontecimiento, a pesar del apoyo de figuras ilustres como monseñor Angelo Bramini y el padre Agostino Gemelli. ¿Cómo se explica esto?

Monseñor Bernareggi, en su Diario de guerra, escribió el 21 de mayo de 1944: “A las 6 de la tarde estaba en el Patronato para la fiesta de san Juan Bosco [...] pero la mayoría de la gente se quedó fuera porque decían que habían observado cosas extrañas en el sol. Mi secretario dijo que había observado durante unos diez minutos el sol girando sobre sí mismo, incluso cambiando de color bruscamente, primero amarillo, luego rojo, azul... Las personas y las cosas también se ‘coloreaban’ de amarillo, rojo y azul debido al resplandor del sol”. A pesar de estos signos, el obispo llegó un día a pedir a Adelaida que le dijera a la Virgen que dejara de aparecerse. Las multitudes que acudían a Ghiaie crearon no pocos problemas de orden público en una época desgarrada por los conflictos. Discernir hechos de orden sobrenatural va más allá de la esfera racional e implica un gran sentido de la responsabilidad: tal vez el obispo estaba asustado. Pero incluso después, la Iglesia se ha mostrado reacia a acoger la gracia de este lugar... ¿Por qué? No lo sé. Adelaida dijo: “Se ve que el Señor lo ha querido así”. Pero su director espiritual, el padre Bonaventura Raschi, siempre decía: “El fuego arde bajo las cenizas, ¡y el fuego será grande!”.

 

Finalmente, Bernareggi, en el 48, promulgó un decreto de Non constat...

El actual obispo de Bérgamo, Francesco Beschi, aunque reafirmó la validez de aquel decreto, precisó que el Non constat es un juicio suspensivo, no definitivo, sobre la veracidad de las apariciones. Lo más positivo para mí es que, según mis fuentes, puedo afirmar con certeza que este juicio se basó en las negaciones que la niña se vio obligada a hacer bajo coacción, pero que nadie ha podido encontrar nunca errores doctrinales en el mensaje transmitido a Adelaida por la Virgen. Así que el caso podría reabrirse en cualquier momento.

 

¿Puede decirnos algo sobre las gracias concedidas aquí?

Desde 1944, María ha mantenido la promesa que hizo en la 13ª aparición: “Quiero cuidar de todos en este lugar”. Ha habido gracias para la curación física y espiritual, para la recomposición de las familias, para las mujeres con dificultades para tener hijos. Es sabido por muchos que la Virgen había prometido salvaguardar Bérgamo del conflicto y, de hecho, la ciudad fue inexplicablemente eximida del bombardeo ya decidido por los aliados para el 14 de agosto de 1944, que debería haberla arrasado.

 

Personas que frecuentan Bonate me han hablado de una gracia reciente al actual párroco, el padre Welman. ¿Está usted al corriente de ello?

Los periódicos hablaron sobre el terrible accidente que sufrió el párroco durante el lunes 5 de febrero en la A22. El sacerdote salió de él en estado muy grave. Esto es lo que escribió L'Eco di Bergamo el 7 de febrero: “Está ingresado en el hospital de Bolonia en coma farmacológico, tras la operación a la que fue sometido el martes por la mañana por los traumatismos sufridos en el accidente”. Nuestro querido padre, muy querido por su comunidad y por todos los que le conocemos, salió del hospital después de sólo 16 días y poco después ya estaba muy activo, ¡hasta el punto de encabezar la Luminata (procesión con velas en honor de Nuestra Señora de Ghiaie, ed.) cantando y rezando! Su evolución clínica merecería un estudio por parte de especialistas, pero los que hemos suplicado por él a la Reina de la Familia tenemos en el corazón la certeza de que se ha producido un nuevo gran milagro en Bonate.

 

 

miércoles, 8 de mayo de 2024

MILAGRO EN BUENOS AIRES


 la hostia que se convirtió en carne humana

 

Cintia Suárez y Nunzia Locatelli

Infobae, 08 May, 2024

 

El Padre Eduardo Pérez del Lago, de apenas treinta años, estaba recién ordenado como sacerdote cuando aquel 1° de mayo de 1992 se encontraba en la parroquia Santa María, ubicada en el barrio porteño de Almagro. Así relata los hechos a Infobae: “Después de la misa, el párroco Juan Salvador Carlomagno y el ministro de la comunión que lo estaba ayudando, al reservar las hostias en el Sagrario, encuentran que en el corporal, que es el pañuelo blanco que se pone delante del Sagrario, había dos pedacitos de hostia. Probablemente habrían caído cuando se traspasó de un copón a otro y blanco sobre blanco no se habrían dado cuenta. Entonces el párroco hizo algo que tenemos costumbre de hacer que es ponerlo en un vaso de agua”. Así recuerda el sacerdote Pérez del Lago el procedimiento habitual que prevé la Iglesia ante estos sucesos.

 

Y continúa la descripción de los hechos: “En este caso era una tinaja de cerámica con un poquito de agua donde se pusieron los dos pedacitos y se esperaba que se diluya. Normalmente con los días se diluye y el agua se tira en una planta porque ya no hay presencia eucarística y se limpia o se purifica el vaso. Pero eso no pasó en toda esa semana. Llegado el 8 de mayo, el día de la Virgen de Luján, el párroco, luego de terminar la misa, miró como estaba el recipiente para ver si había que purificarlo y encontró algo que era muy extraño. El párroco nos llamó al diácono y a mí para que lo viéramos y era como si la hostia hubiera explotado, se veía que era una explosión porque había esquirlas contra las paredes del vaso”.

 

El sacerdote resalta que le llamó la atención el color de la hostia, ya que “tenía como colorcito oscuro”. Y completa: “Pero había otras esquirlas que estaban en el agua y mantenían el color rojo, pero muy subido y después de adentro era como una masa de carne. A la vista era como carne lustrosa, pero como la carne del hígado”.

 

Silencio y discreción

Ante este escenario impactante, el párroco Carlomagno y los sacerdotes testigos del Milagro de la Hostia Sangrante se comunicaron con el arzobispado e informaron del extraño suceso al Cardenal Antonio Quarracino, por entonces arzobispo de Buenos Aires.

 

Las primeras indicaciones que recibieron los sacerdotes, además de contactar a un médico, fueron las de ser prudentes y mantener el hecho en secreto.

 

“Aprovechamos el cierre de la iglesia durante el mediodía y le mostramos la hostia a una médica oncóloga que vivía cerca y ella dijo que era sangre. Entonces dijo que iba a sacar una muestra para analizarlo. Cuando trajo la jeringa no succionaba porque era carne y entonces ella con un portaobjeto tomó una de las esquirlas de esas que estaban en el agua y la llevó a un sanatorio y el primer  resultado que dio fue que era sangre humana”, recuerda el Padre Peréz del Lago.

 

Continúa explicando el sacerdote: “Entonces decidimos ese mismo día colocar la hostia sangrante en un sagrario móvil y lo pusimos en mi escritorio. Llegado el fin de semana las patenas se mancharon con sangre inexplicablemente, en una, que era una patena de bronce y la otra era una patena de estaño, la parte de estaño absorbió la sangre. Posteriormente se pudo analizar y resultó que la sangre que había en esa patena correspondía a la misma que estaba en mi cuarto, sin embargo, ninguna había tenido contacto”.

 

“Habrá sido nuestra juventud quizás, no sé exactamente qué, pero el cardenal Quarracino cuando supo del milagro muchas veces nos preguntó si alguno de nosotros había dudado acerca de la presencia viva de Jesús en la Eucaristía. Porque en la historia de los Milagros eucarísticos ha habido sacerdotes que han tenido dudas y Jesús, para confirmar, realiza un acto extraordinario. Eso a nosotros nos mortificaba mucho porque no teníamos dudas de que Jesús estuviera en la Eucaristía y teníamos que explicar que creíamos y el cardenal lo comprendió, lo aceptó”, explica el sacerdote.

 

“Era llamativo, ya que un pedazo de carne a los tres días tiene que empezar a tener olor, ¿cierto? y esto estaba en un Sagrario que es una chapa de bronce con una puertita, sin ningún tipo de refrigeración. Estuvo así 40 días, sin secarse, había agua alrededor. En un momento el párroco le agregó un poquito de agua porque el agua se iba evaporando, hasta que el obispo le dijo que no le agregara más agua y lo dejara con su transcurso natural”. Así detalla lo ocurrido el último testigo vivo del Milagro Eucarístico de 1992.

 

En la misma parroquia de Santa María, durante una misa de niños el 24 de julio de 1994 uno de los ministros de la Eucaristía observó una gota de sangre en el corporal.

 

Posteriormente, el 18 de agosto de 1996, otro fenómeno inexplicable sucedería en el mismo templo porteño. Ese día hallaron una hostia escondida y sucia en un crucifijo de madera en un ala de la iglesia. Al encontrarla, la reservaron en el sagrario y una semana después se encontraron con un nuevo milagro.

 

¿Qué dice la ciencia?

Pasaron los años y parecía que el Milagro Eucarístico solo quedaba como un secreto muy bien guardado entre los protagonistas. Hasta que, en 1999, con la autorización del por entonces arzobispo de Buenos Aires Jorge Mario Bergoglio, se hicieron análisis científicos en dos laboratorios forenses de Estados Unidos. Tomaron dos muestras, una de la hostia sangrante de 1992 y otra de la de 1996. El estudio fue realizado a doble ciego, es decir, que desconocían de dónde provenían las muestras. Los informes obtenidos concluyeron en que se hallaron elementos sanguíneos, resto de la cadena de ADN humana y una sustancia que genera la piel ante una herida. Los peritos también encontraron la presencia de glóbulos blancos, que solo existen en una persona viva.

 

“En 1999 aparece el doctor Ricardo Castañón Gómez que venía de una fundación de Estados Unidos con interés de estudiar las hostias de Santa María y se conectó con el cardenal Bergoglio. Todos sabemos el amor que él tiene por la pobreza y entonces le dice a este médico ‘¿cuánto sale?’, y el médico le dijo ‘no, nada porque hay una fundación que se hace cargo de los gastos’ y Bergoglio entonces dio la autorización para que se haga el estudio”. Así recuerda el padre Eduardo.

 

“Primero se hizo un estudio sobre la credibilidad de los testigos y nos hicieron un análisis psicológico a los testigos y después el doctor Castañón trajo un escribano que certificó que la muestra que se tomaba en ese momento y se ponían un sobre era la misma que se iba a abrir en Estados Unidos y lo llevó a un laboratorio de Texas. Después de un tiempo vuelve a decirle al cardenal Bergoglio el resultado, que se trataba de tejido del miocardio y del corazón que estaba vivo y que estaba herido. El doctor le pidió al cardenal Bergoglio poder someter la hostia a más estudios, pero el cardenal dijo que no. No dejemos que la ciencia diga lo que tiene que decir la fe”, sostiene el sacerdote.

 

Posteriormente un cardiólogo y patólogo llamado Frederic Uribe, que vivía en Nueva York, continuó con los peritajes. Tras su estudio concluyó que “se trataba de un corazón de una persona 30 años que está sufriendo un gravísimo estrés, que ha recibido un golpe en el pecho, que tiene los glóbulos blancos en una forma en que está defendiéndose de una herida muy fuerte, que está vivo, y que el grupo sanguíneo es AB . Con lo que coincide con el grupo sanguíneo de Sabana Santa y otros milagros eucarísticos”, concluye el Padre Eduardo Pérez del Lago.

 

Desde 1999 el cardenal Bergoglio autorizó la difusión y narración de los hechos acontecidos, actividad que se realiza mensualmente en la Parroquia Santa María, ubicada en Avenida La Plata 286 de la Ciudad de Buenos Aires.

 

En Italia, en el siglo VIII, tuvo lugar el llamado Milagro de Lanciano. Un monje que tenía dudas acerca de la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía descubrió en la consagración durante la misa que el pan y el vino se transformaban en carne y sangre, la cual coaguló en cinco glóbulos irregulares y de diferente tamaño y forma, que tienen la particularidad de pesar 15,18 gramos cuando son pesadas tanto las cinco juntas, como cualquier combinación de las mismas por separado.

 

La carne es fibrosa y de color café oscuro y se torna rosada al ser iluminada por atrás.

 

El examen científico realizado en 1971 confirmó que era tejido cardíaco humano y la sangre era tipo AB, la misma que la de la Sábana Santa.

 

En 1902 la custodia se colocó en el interior de una estructura de mármol, un tabernáculo junto al altar mayor y los elementos pueden ser vistos hoy en día en Iglesia de San Francisco en Lanciano.

sábado, 4 de mayo de 2024

EN LA IGLESIA ACTUAL


existen dos visiones de la "tradición"

 

Por Stefano Fontana

 

 Observatorio Van Thuan, 3 DE MAYO DE 2024

 

La idea correcta de qué es la "tradición" es de fundamental importancia para la Iglesia católica. En nuestro tiempo hemos sido testigos de intervenciones del magisterio bastante disruptivas en comparación con la visión tradicional del problema. Recordemos, por ejemplo, el cambio en el Catecismo querido por el Papa Francisco sobre la pena de muerte. La razón dada fue que la conciencia de la humanidad sobre este tema ha cambiado. Esto nos ha dejado perplejos porque si esto es cierto, entonces debemos esperar otros cambios de doctrina motivados por evoluciones en la conciencia social. Y, de hecho, muchos temen que incluso la doctrina sobre la homosexualidad contenida en el Catecismo pueda ser sustituida por otra más actualizada

La Exhortación Amoris laetitia cambió muchos aspectos doctrinales: el significado del adulterio, el significado del pecado, la existencia para la teología moral de acciones siempre injustas, el papel de la conciencia, las condiciones para acceder a los sacramentos y más. La declaración pura de Fiducia supplicans contradecía varios principios heredados de la tradición como el significado de la bendición o el juicio que debe darse sobre la convivencia de una pareja homosexual. En muchos sectores se argumenta que es necesario revisar la enseñanza sobre la anticoncepción expuesta en la Humanae Vitae y, de manera más general, el actual pontificado de Francisco se interpreta como el punto de vista desde el cual examinar la tradición y no al revés.

 

En pocas palabras, en la Iglesia actual existen dos visiones de lo que es “tradición”. El primero lo podemos llamar tradicional. Sostiene que el depósito de las verdades reveladas ya ha sido definitivamente transmitido por la Escritura y la tradición apostólica, como dos fuentes de revelación. No se puede agregar nada. Lo que el magisterio enseña además no es nuevo, sino que es una explicación de lo que la Iglesia siempre ha creído. Pensemos por ejemplo en la Inmaculada Concepción o la Asunción de María al Cielo en cuerpo y alma.

La otra visión sostiene que la tradición no terminó con la muerte del último apóstol, sino que continúa porque se fundamenta en la interpretación de los acontecimientos salvíficos y de la Escritura, interpretación que continúa en el tiempo, de lo contrario los acontecimientos de Jesucristo ya no serían significativo para los hombres de nuestro tiempo. Para esta segunda visión, la Iglesia siempre interpreta, ha interpretado a la Iglesia apostólica e interpreta a la Iglesia de Francisco. La tradición sería la sedimentación interminable de interpretaciones y el dogma sería esencialmente histórico.

 

Este conflicto de visiones tradicionales se definió tras el nacimiento de la hermenéutica moderna, contenida sobre todo en el libro Verdad y método de Hans Georg Gadamer, alumno de Martin Heidegger. Su filosofía ha penetrado tanto en la teología católica que la ha cambiado estructuralmente, de modo que hoy se encuentra en todas partes. Gadamer proporcionó el marco filosófico para la segunda versión de la tradición vista arriba. Según él, un texto, cualquier texto, es algo autónomo respecto de su autor o autores. Esto también se aplica a los evangelios. Un texto, una vez licenciado, tiene una vida autónoma, una vida que se enriquece con la historia de sus efectos. Después de su publicación, de hecho, el texto es interpretado y luego reinterpretado y luego reinterpretado y estas interpretaciones posteriores (la historia de los efectos precisamente) encuentran en él nuevos contenidos que los propios autores no tenían la intención de incluir allí.

El intérprete reescribe el texto y las interpretaciones posteriores lo enriquecen. ¿Cómo se produce la interpretación de un texto? El intérprete parte siempre de precomprensiones y prejuicios debidos al contexto personal, social y cultural en el que está inserto y que no puede ignorar. Esto de vez en cuando arroja nueva luz sobre el texto, permitiéndonos captar detalles originales y esto constituye la tradición. Hoy podemos decir que entendemos los Diálogos de Platón mejor que el propio Platón. Podemos decir que conocemos los Evangelios mejor que los Apóstoles. Por esta razón se puede decir que la revelación continuó y continúa.

 

De ello se deduce que las enseñanzas del pasado ya no actuarán como guía y criterio de juicio para las enseñanzas de hoy. Ya no será la Rerum novarum la que "juzgue" a los Fratelli tutti sino todo lo contrario, y si Francisco dice algo nuevo, diferente e incluso contrario a Juan Pablo II, peor para este último, dado que posteriormente la historia de los efectos continuó y, con ello, el enriquecimiento de significado del depósito. ¿Se ha cambiado la doctrina de la pena de muerte apelando a la nueva sensibilidad social al respecto? Nada malo, de hecho mucho bien, dado que la precomprensión siempre se produce desde un contexto que arroja luz sobre el texto para comprenderlo mejor.

 

La hermenéutica de Gadamer es hoy una autoridad dogmática en el campo teológico católico. Sin embargo, debemos decidir cuestionarlo, sin miedo a que nos consideren pasado de moda.