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martes, 12 de junio de 2018

EL YOGA ES INCOMPATIBLE CON EL CRISTIANISMO




Aica, 12 Jun 2018

La práctica del yoga es incompatible con la doctrina cristiana, afirma un documento firmado por todos los obispos católicos de rito siromalabar, uno de los tres ritos católicos de la Conferencia Episcopal de la India (CBCI).

Publicado en el último boletín de la eparquía de Mananthavady, el texto de la Comisión sobre la doctrina sostiene que el yoga y el cristianismo no pueden convivir, y que las organizaciones nacionalistas hindúes del Sangh Parivar “buscan sacar provecho del yoga para lograr sus objetivos políticos y sectarios”.

El documento se titula “Yogayum Katholika Vishvasavum”, es decir, “El yoga y el credo católico”. En el texto, la Comisión reafirma que “se ha intensificado la necesidad de hacer una relectura del yoga, en particular tras la decisión del gobierno de convertir [su enseñanza] obligatoria en las escuelas, y de presentarlo como una parte inseparable de la cultura india”.

El yoga, obligatorio en las escuelas indias
Según informa la agencia AsiaNews, no es la primera vez que los obispos de rito oriental intervienen en este tema. El año pasado ya afirmaron que “el yoga no es un medio para alcanzar el contacto con lo divino, aun cuando pueda contribuir a la salud física y mental”.

El yoga es una práctica de relajación mental y física nacida en la India y difundida en todo el mundo, en el que se combinan ejercicios físicos y técnicas de respiración. Según la religión hindú, también constituye un camino de búsqueda espiritual a través del cual se experimenta el contacto con lo divino.

En la India su enseñanza es obligatoria en las escuelas y todos los años, en la Jornada Internacional del Yoga (que se celebra el 21 de junio), todo el sistema educativo se paraliza para brindar un espacio a los programas, actos e iniciativas dedicados a esta disciplina.

Un fin en sí mismo
Hace tiempo que activistas e intelectuales indios afirman que la obligación de observar la fiesta en las escuelas, obligando a los alumnos a cantar sonetos y mantras hindúes, limita la libertad de culto de las minorías y representa una falta de “sensibilidad” hacia los alumnos cristianos y musulmanes.

La Comisión, presidida por monseñor Joseph Kallarangatt, observa que “en el yoga no hay lugar para Dios cuando se toman en consideración las experiencias espirituales de los seres humanos. Si bien el yoga nació y creció en las tradiciones laicas de la India, luego éste adoptó tonos de la religión hindú, con el predominio de la casta de los brahmanes”.

La nota también advierte sobre el riesgo de que “los ejercicios físicos se conviertan en idolatría, pasando a ser un fin en sí mismos” y de la tendencia a “equiparar la experiencia física que deriva del yoga con la obra del Espíritu Santo”.

La Iglesia católica siromalabar
La Iglesia católica siromalabar o Iglesia siromalabar es una de las 24 Iglesias “sui iuris” integrantes de la Iglesia católica. Es una Iglesia oriental católica que sigue la tradición litúrgica caldea (o siria oriental) en la que utiliza como lenguajes litúrgicos el siríaco oriental, malayalam e inglés. Está organizada como Iglesia arzobispal mayor de acuerdo a la forma prescripta por el título 5 del Código de los cánones de las Iglesias orientales, bajo supervisión de la Congregación para las Iglesias Orientales. Está presidida por el arzobispo mayor de Ernakulam-Angamaly, cuya sede curial se encuentra en Cochín en el estado de Kerala en la India.

Es la segunda Iglesia católica oriental por número de fieles -unos 3.700.000- y la mayor comunidad de los cristianos de Santo Tomás en la India.

sábado, 15 de julio de 2017

SENTIRSE BIEN, UNA AMBIGUA TENTACIÓN OCCIDENTAL



Héctor Aguer

 LA NACION, 15 DE JULIO DE 2017

La aspiración resumida en el título de esta nota puede considerarse una preocupación universal; nadie -a no ser el masoquista- quiere sentirse mal, y muchos menos experimenta complacencia al sobrellevar una desgracia. Actualmente se impone como una moda cultural el recurso a antiquísimas prácticas orientales, sobre todo la meditación yoga. La función elemental de atraer el aire a los pulmones indica simbólicamente el intento de "conectar con el yo interior", como suele decirse, de lograr el equilibrio interno, superar el estado de "ruido mental", volcarse a la "espiritualidad". 

El ingenio burgués ha inventado variantes innovadoras: yoga bikram, aeroyoga, acroyoga y otras más extravagantes, el yogalates (combinación de yoga y pilates), el paddle board o SUP yoga, y hasta el yoga nudista. La referencia que se invoca como fuente es el budismo. El actual presidente de la Nación, para sanar la tensión que en su momento le causaba la campaña electoral, acudió a una "armonizadora espiritual budista".

Más inocente parece la difusión entre los jóvenes de "diseños espirituales para pintar". Se trata de las mandalas, dibujos circulares más o menos complejos que -según los editores- contienen significados muy profundos y se utilizan hace cientos de años como instrumentos de meditación en la India y en otras regiones de Oriente. Pintar mandalas sería otro método para obtener un bienestar y equilibrio totales de la personalidad. Los modelos propuestos van acompañados de frases de Lao Tsé, Confucio, Buda, el Bhagavad Gita, Khalil Gibran y proverbios hindúes.

La meta del sentirse bien, implicada en la domesticación occidental de aquellas viejas prácticas orientales, está marcada por un fuerte sentido de autorreferencialidad y afirmación narcisista de sí. En cambio, la orientación filosófico-religiosa del hinduismo incluye una tendencia panteística y de disolución de la persona. Evidentemente, quienes han adoptado los métodos mencionados ignoran la gran salida del joven Siddhârta, su conversión en Buda y su aprendizaje junto a un brahmán ortodoxo. 
Según esa doctrina, el espíritu (purusha) tiene una presencia pasiva; la sustancia primordial (pakriti) a través de sus energías o modalidades (tres gunas) crea en el ser humano una noción falsa del yo (ahamkâra), una individuación ilusoria. La afirmación de la existencia permanente del yo sería fruto de la ignorancia, que lleva al espíritu a encerrarse en un juego psicomental, fuente de todo dolor. Las técnicas del yoga estarían ordenadas a vencer esa ignorancia, acabar con el conocimiento del individuo y darle acceso al auténtico saber de lo real: es como un despertar en el que se revela el ser inmutable. Mircea Eliade explicó que en el samâdhi o en-tasis debe desaparecer la conciencia personal.

En el budismo se acumulan ideas heterogéneas y aun contradictorias. Subrayo la centralidad del karma, noción que ya aparece en los Upanishads, escritos de los siglos VII-VI a.C. Se trata de una fuerza sutil, invisible, que afecta el alma de la persona, es el resultado de sus acciones y se adhiere a ella como un peso que la acompaña después de la muerte. La noción de karma se vincula al concepto de metempsícosis o transmigración de las almas, otra idea ancestral que se incorporó a las diversas formas de gnosis y reaparece en diverso grado en el espiritismo y la teosofía. El ascetismo y la práctica del yoga podrían "quemar" el karma, y permitir al alma escapar a la necesidad para alcanzar la moksha o liberación por unión al ser. No está de más recordar que estas ideas se oponen totalmente a la revelación bíblica, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, a la doctrina católica sobre el alma como forma del cuerpo y a la esperanza de resurrección de los muertos, verdades teológicas y antropológicas de las que se siguen afirmaciones éticas y propuestas determinadas de comportamiento.

Occidente ha perdido su identidad cultural, forjada por la sabiduría griega, el derecho romano y el cristianismo, con el que entraba también el pensamiento semítico. Ahora mira, deslumbrado y menesteroso, al Oriente no cristiano, extrabíblico. Desconoce la riqueza humana, ética y estética del cristianismo vivido durante siglos en aquellas regiones por donde asoma el sol.

La Filocalia es una colección de textos de la patrística oriental, recogidos por Nicodemo el Agiorita y Macario de Corinto, publicada en el siglo XVIII y que sigue siendo traducida, editada y leída. Presenta las actitudes y los ejercicios que llevan a la meditación (meléte), la tranquilidad (eremía), el silencio (hesyjía), la libertad interior (eleuthería), la paz (eirene), el respiro (eispnoe,eknoe) y otros estados espirituales; todos ellos tienen su fundamental referencia en un Dios personal, en la relación del hombre con él y en el amor al prójimo. La meditación, para limitarme a ella, se procura mediante la repetición, en voz alta o en secreto, de invocaciones o versículos bíblicos; una actividad en la cual el intelecto queda fijado en el corazón, en la profundidad del hombre interior que adora a Dios en comunión con sus hermanos. Ni vaciamiento de sí ni abolición de la conciencia ni autoafirmación egoística de un yo recuperado.

Hablando de la posición de flor de loto, propia de la religiosidad de la India, el papa Ratzinger comentaba que en ella el hombre mira dentro de sí mismo; no sale de sí hacia lo alto, sino que quiere hundirse en la interioridad, en la nada, que es al mismo tiempo el todo. No mira ni a Dios ni a los demás, sino -interpreto yo- al propio ombligo. 
El mismo Benedicto XVI, en una homilía de Corpus Christi, aludió a la práctica católica de "estar todos en silencio de manera prolongada ante el Señor presente en el Sacramento", y añadió: "Comunión y contemplación no pueden estar separadas, van a la par; el verdadero amor y la verdadera amistad viven de una reciprocidad de miradas, de silencios, a fin de que el encuentro sea vivido en profundidad, de manera personal y no superficial". 

Existe otra manera de sentirse bien. Sin yoga ni mandalas.


Arzobispo de La Plata y académico de número de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas