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viernes, 10 de febrero de 2023

CURSO DE CULTURA CATÓLICA

 

2023


“Cuando es la cultura la que se corrompe y ya no se reconoce alguna verdad objetiva o unos principios universalmente válidos, las leyes sólo se entenderán como imposiciones arbitrarias y como obstáculos a evitar.”


Francisco, Fratelli Tutti, p. 206

 

Programa:

*Análisis del Catecismo

*Doctrina Social de la Iglesia

*Doctrina política católica

*Dogmas y herejías

 

Modalidad:

Se dictarán 8 horas por Módulo; las clases se realizarán los viernes (18 a 19,30 horas) y sábados (10 a 11,30 horas), desde el 24 de febrero al 28 de abril. Ejercicio final: 6 de mayo.

El curso será gratuito, previa inscripción (desde el 10 de febrero). Quienes asistan a 14 encuentros, como mínimo, y realicen el ejercicio, recibirán un certificado.

 

Docentes: Pilar Caballero, Flavia Villani, Andrés Torres, Mario Meneghini, Fr. Juan Pablo Corsiglia op.

 

Lugar: Cofradía del Rosario, galería Santo Domingo, local 7.

 

Correo: guardiadehonor@gmail.com

 

lunes, 2 de mayo de 2022

UN CURSO ONLINE


de Doctrina Social de la Iglesia, en 4 semestres


Religión en Libertad, 2-5-2022


El Papa Francisco anima con frecuencia a difundir y conocer la Doctrina Social de la Iglesia, que considera "un tesoro de la tradición eclesial”.

 

Ese es el objetivo del programa “Magíster en Doctrina Social de la Iglesia. Reflexión y vida”, que ofrece una formación sólida en Doctrina Social de la Iglesia, respondiendo a la necesidad de profundizar en temáticas sociales desde la fe y la razón (reflexión) y en su vinculación con realidades concretas (vida).

 

La Universidad Finis Terrae (Santiago de Chile) y la Universidad Francisco de Vitoria (Madrid) ofrecen este título de posgrado, un Magíster en Doctrina Social de la Iglesia, que es un curso online organizado en cuatro semestres de dedicación parcial (dos años, 360 horas de docencia directa y 1.140 horas de trabajo por parte del estudiante).

 

Las clases se impartirán desde septiembre de 2022 hasta julio de 2024, los viernes por la tarde y las mañanas de los sábados (hora de Santiago de Chile; viernes de 12:00 a 15:00h.; sábado de 10:00 a 13:00h.; sumar 6 horas para calcular la hora en España). El curso completo (los 4 semestres sumados) cuesta 3.960.000 pesos chilenos (equivalente a 4.200 euros= $ 508.000).

 

A través del Máster, de una manera académica y también aplicada, con casos y testimonios reales y actuales, los participantes podrán adquirir capacidades que les ayuden a desarrollar sus funciones y tareas conforme a los principios y criterios de la Doctrina Social de la Iglesia.

 

Este curso magíster se dirige a profesionales de los ámbitos sociales, empresariales, políticos y educativos; también puede beneficiar a sacerdotes, personas consagradas, catequistas y otros agentes pastorales.

 

El curso se desarrollará online, con clases en línea en tiempo real, a partir del septiembre. Y con posibilidad de cubrir un porcentaje de horas de manera diferida.

 

Otorga un título propio español (de la Universidad Francisco de Vitoria) y un título de postgrado académico chileno (Magíster de la Universidad Finis Terrae) y se encuentra respaldado también por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum y por la Universidad Anáhuac México y otras instituciones.

 

 

Es el único Máster internacional e interuniversitario sobre Doctrina Social. Participan como docentes 50 profesores y expertos de 12 centros y universidades, de 10 nacionalidades, se suma su experiencia profesional en muchos sectores sociales.

 

Tras las asignaturas comunes, el alumno podrá construir su propia especialización en las áreas que más necesite: familia, bioética, política, desarrollo y responsabilidad social, comunicación, educación, ecología integral (ecología humana, cultural y medioambiental) y otros.

 

El Magíster formará creyentes instruidos en el tesoro de la doctrina social de la Iglesia que descubrirán las luces y pistas para la evangelización del entorno familiar, profesional y social.

 

Inscripciones y más información en:

https://www.doctrinasocial.net

 

Asignaturas (algunas son obligatorias, y otras optativas):

 

- Principios y valores de la DSI

- Epistemología de la DSI

- Fundamentos y metodología de la DSI

- Evangelización de la vida social

- Metodología de la Investigación en DSI.

- Didáctica de la doctrina social de la Iglesia

- Persona, Sexualidad y Familia

- Ética de la investigación y ética clínica

- Políticas sanitarias y salud pública

- Derechos Humanos y Bioética global

- Compromiso con la cultura

- Ecología integral

- Caridad social y política

- Teoría económica y antropología cristiana

- Desarrollo integral y sostenible

- Mercado, empresa y emprendimiento

- Ciudadanía y participación política

- Derecho a la educación y responsabilidad social

- Comunicación social

- Teoría económica y antropología cristiana

- Desarrollo integral y sostenible

- Poder y Derecho

- Finanzas y gobernanza

- Gobernanza y administración local y nacional

- Comunidad internacional y promoción de la paz

 

Más información en:

https://www.doctrinasocial.net

viernes, 11 de junio de 2021

martes, 14 de julio de 2009

La formación cristiana: prioridades y proporciones

Redescubrir el Catecismo de la Iglesia Católica
P. Ramiro Pellitero

En plena crisis cultural, cuando en Europa –por ejemplo en nuestro país– se quiere encerrar a la religión en el ámbito privado, ¿es posible abrir el debate público a la religión, como es normal en Estados Unidos?
El obstáculo para lograrlo parece consistir en la característica “hipercrítica” de nuestra vieja Europa, secularizada por la modernidad hasta el punto de que ha conseguido eclipsar la educación religiosa más básica. Y por eso muchos cristianos están desarmados –¿o acomplejados?– ante las propuestas del laicismo combativo.
No es ajeno a esto el hecho de que, en una buena parte de los educadores y formadores europeos –fascinados ante la “apertura al mundo” que creían ver en el Concilio Vaticano II–, haya primado en exceso la “adaptación” o la “conciliación” con la cultura ambiente, descuidando la identidad cristiana. Y ahora resulta que hay jóvenes cristianos –y no tan jóvenes– que demandan ese refuerzo de su identidad. Han pasado de un cristianismo de “pertenencia”, que se daba por supuesto hace décadas, a un cristianismo que necesita de “convicciones” para vivir y respirar, y no encuentran quiénes les ayuden a conciliar su fe con su razón. Quizá pueda educárseles como “contestatarios”, pero hay que cuidar de no abandonarlos en el voluntarismo y el fideísmo, primos-hermanos del fundamentalismo.
La cuestión está en que lo “básico” –los verdaderos fundamentos de la vida cristiana que se integran perfectamente con la razón, aunque la superen: la oración y los sacramentos, la gracia y las virtudes, el combate contra el pecado, la vida eterna– es previo a lo “crítico”, y la identidad es previa al diálogo. Esto no quiere decir que la dimensión crítica y dialógica del cristianismo deban desaparecer, y quedar encerradas en las paredes de las casas o de los templos, permaneciendo ausentes del debate público. No. Sólo quiere decir que son momentos “segundos” respecto a lo primero: la identidad, lo básico. Cuando alguien no sabe quién es o a qué ha venido, es difícil que pueda aclararse en la maraña del mercado de opiniones e ideologías.

Todo esto es lo que plantea agudamente Mons. Jean-Louis Bruguès –secretario de la Congregación para la Educación Católica– en un texto publicado en el “Osservatore Romano”, el 3 de junio de 2009. El texto se refiere a la formación de los seminaristas, pero vale para todos. Lo que propone es “una formación teológica sintética, orgánica y que apunte a lo esencial”, la primacía de lo básico y “la renuncia a una formación inicial signada por un espíritu crítico… y por la tentación de lograr una especialización demasiado precoz, precisamente porque le falta a estos jóvenes el necesario background cultural”. En otros términos, añade, “yo aconsejaría elegir la profundidad más que la extensión, la síntesis más que los detalles, la arquitectura más que la decoración”.
Para esta tarea, señala como referente principal el Catecismo de la Iglesia Católica. Quizá alguien esté tentado de pensar: ¡vaya descubrimiento, el catecismo de nuestras bisabuelas! Pues sí, el catecismo como sabio instrumento de transmisión de la fe, pero no un catecismo cualquiera; sino el que la Iglesia Católica (con su Compendio) propone para el siglo XXI. Este Catecismo contiene cuanto el Concilio Vaticano II consideró importante para explicar la fe en nuestro tiempo; lógicamente, con las mediaciones necesarias de las familias, los catequistas y los formadores. Por eso hay que considerar la propuesta de Mons. Bruguès como una aportación luminosa en el momento actual, que vale la pena redescubrir por parte de todos los que tenga a su cargo la formación.
Concluye Mons. Bruguès que los formadores deben “asegurar armoniosamente”, en primer lugar, “el paso de una interpretación del Concilio Vaticano II a otra” (es decir, pasar desde aquella fascinación ingenua por la “apertura al mundo”, a una toma de conciencia de los desafíos actuales). Y en segundo lugar, también probablemente es necesario asegurar el paso “de un modelo eclesial a otro” (o sea, desde una “pertenencia” que se daba por supuesto, a una “convicción” que se busca, se mantiene y se acrecienta con el esfuerzo de la razón, de la experiencia de la fe vivida y de la comunión con los demás cristianos).
Efectivamente, el reto de la formación cristiana está hoy en las prioridades y en las proporciones. Las casas se comienzan por los cimientos. Sobre la base de una formación humana y espiritual adecuadas, hay que guardar íntegro el depósito recibido –la fe y la tradición cristiana– y abrirlo a los desarrollos legítimos y necesarios del pensamiento, de la cultura y de la ciencia, que conservan matrices de raíz cristiana (la igualdad y la libertad, la solidaridad y la responsabilidad, etc.). Y esto constituye, a su vez, la raíz de una formación que sea permanentemente misionera o evangelizadora. Todo ello es condición para un diálogo auténtico entre religión y cultura, y, por tanto, para el progreso como personas y como cristianos. Pero, no lo olvidemos, el primer desafío es “la formación de los formadores”.

Ramiro Pellitero, Instituto Superior de Ciencias Religiosas, Universidad de Navarra
7-7-09