martes, 12 de noviembre de 2019

CARDENAL BURKE



«Se ha producido un colapso de la autoridad magisterial central del Romano Pontífice»


El cardenal estadounidense Raymond Burke ha concedido una entrevista a Ross Douthat, del New York Times, en la que aborda su postura ante la deriva a la que el papa Francisco está llevando a la Iglesia. El purpurado advierte que aunque no piensa formar parte de ningún cisma, el propio Pontìfice lo encabezaría si aprobara algo contrario a la Tradición en la exhortación sobre el Sínodo para la Amazonia.

(NYT/InfoCatólica) 12-11-19

Extractos de la entrevista de Ross Douthat al cardenal Burke:

Empecemos con un tema personal, en lugar de con uno teológico. Cuénteme cómo llegó a ser sacerdote.

Bueno, crecí en una pequeña vaquería en el campo de Wisconsin. Mis padres eran buenos católicos. Era una cosa normal en aquellos tiempos: todos los niños pensaban alguna vez en ser sacerdotes.

Cuando estaba en el segundo curso de educación primaria, en 1955, a mi padre le diagnosticaron un tumor cerebral canceroso y le operaron en la Clínica Mayo, pero realmente no había mucho que pudieran hacer. Permaneció en casa durante los últimos meses de su vida y un sacerdote solía venir a confesarle y traerle la Sagrada Comunión. En aquellos días, cuando el sacerdote venía a una casa a dar la Comunión, iba a la puerta y le recibía con una vela encendida. Tuvimos una pequeña procesión hasta el dormitorio donde estaba mi padre en su lecho de enfermo y el sacerdote escuchó la confesión de mi padre y después nos invitó a entrar para que estuviéramos en el rito de la Sagrada Comunión. Esto me causó una tremenda impresión. Solo con el correr de los años comprendí por completo el significado del sufrimiento y la muerte de mi padre, pero en la medida en que un niño podía hacerlo entendí lo que estaba sucediendo. Vi que este sacerdote traía lo que me parecía la ayuda más importante para mi padre.

Así que la idea simplemente fue creciendo en mí. Cuando estaba en octavo curso, pregunté a mi madre si podía ir al seminario menor de la diócesis. Ella se preocupó un poco. Yo era el más joven de seis hermanos, no era muy fuerte y el seminario era algo así como una escuela militar. Pero me dijo que sí.

Volviendo al Santo Padre, usted ha dicho que le han acusado de ser el enemigo del Papa. ¿Cree usted que Francisco le considera un enemigo?

No lo creo. Nunca me lo ha dicho. No me encuentro con él muy a menudo, pero cuando le he visto nunca me ha regañado ni acusado de tener pensamientos o actitudes de enemistad hacia él.

Pero sí que le degradó.

Sí.

Sin embargo, desde el Sínodo de la Familia, usted ha criticado acciones específicas y tendencias generales de este pontificado.

Sigo diciendo que ese es mi deber como cardenal. Siempre intenté hablar directamente con el Papa sobre ello. No me gusta jugar con la gente y fingir que pienso una cosa cuando pienso lo contrario. Nunca critico al Papa personalmente, pero cuando vi lo que me pareció una dirección nociva de la Iglesia, cuando vi todo este debate en el Sínodo de la Familia que cuestionaba los cimientos de la doctrina de la Iglesia sobre la sexualidad, tuve que alzar la voz, porque era mi deber.

¿Cómo resumiría su crítica de la forma en que el Papa está gestionando los debates que ha abierto?

Supongo que podría resumirse así: se ha producido un colapso de la autoridad magisterial central del Romano Pontífice. El Sucesor de Pedro desempeña una misión esencial de enseñanza y gobierno y el Papa Francisco, en muchos sentidos, se ha negado a ejercer esa misión. Por ejemplo, la situación en Alemania: la Iglesia Católica en Alemania está en proceso de convertirse en una iglesia nacional, con prácticas que no están en consonancia con la Iglesia universal.

El cisma nunca puede ser la voluntad de Cristo. Cristo nunca puede querer que se produzca una división en su Cuerpo. Hay gente que viene y me dice ‘Mire, cardenal, ya es hora, tenemos que hacer un cisma’. Y yo les digo ‘No, no es posible. Nuestro Señor no puede querer eso y yo no voy a formar parte de ningún cisma’.

¿Cree que Francisco es el Papa legítimo?

Sí, sí. La gente me ha presentado todo tipo de argumentos, cuestionando la elección del Papa Francisco, pero yo le nombro cada vez que ofrezco la Santa Misa y le llamo Papa Francisco. Para mí no son meras palabras. Creo que es el Papa. E intento decírselo siempre a la gente, porque tiene usted razón: también yo he notado que la gente cada vez responde de forma más extrema a lo que está pasando en la Iglesia.

Sobre el Sínodo de la Amazonia

En relación al reciente sínodo amazónico, el cardenal dice:

Si bien el documento final es menos explícito en adoptar el panteísmo, no repudia las afirmaciones del documento de trabajo que constituyen una apostasía de la fe católica.

El documento de trabajo no tiene valor doctrinal, pero ¿qué pasaría si el Papa aprobase ese documento? La gente dice que, si no lo aceptara, estaría en un cisma, pero yo mantengo que no sería yo quien estaría en un cisma, porque el documento contiene elementos que se apartan de la Tradición apostólica. Así que, en mi opinión, es el documento el que es cismático, no yo.

Pero ¿cómo puede pasar eso? Está dando a entender que, en ese caso, el Papa estaría a la cabeza de un cisma.

Sí.

¿No contradice eso profundamente la forma en que los católicos entienden el Papado?

Por supuesto, exactamente. Es una contradicción completa. Y ruego que no suceda. Y, para ser sincero, no sé cómo afrontar algo así. Hasta donde puedo ver, no hay ningún mecanismo en la legislación universal de la Iglesia para afrontar una situación de ese tipo.

viernes, 8 de noviembre de 2019

EL CARDENAL CAMILLO RUINI




El alto prelado italiano, un conservador de 88 años, fue presidente de la Conferencia Episcopal de su país


Elisabetta Piqué
La Nación, 8 de noviembre de 2019 

Habemus nuevo adversario papal. No son tiempos fáciles para el papa Francisco. Al escándalo financiero que estalló el mes pasado, que ha sacudido como nunca la curia romana -bajo investigación del Vaticano-, la consecuente salida poco clara de su ex ángel de la guarda y los habituales ataques por parte de medios católicos norteamericanos ultraconservadores, se ha sumado un nuevo enemigo.

Se trata del cardenal italiano Camillo Ruini, personaje de lo más influyente en la Iglesia italiana, muy poderoso porque fue durante 16 años presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), al frente de la cual se caracterizó por su intervención directa en asuntos políticos italianos.

Miembro del ala conservadora que quedó descolocada después de la elección de Jorge Bergoglio, un outsider demasiado reformista, Ruini concedió el domingo pasado una entrevista al diario Corriere della Sera que fue interpretada como una señal, muy sutil, en la que declaró la guerra.



En forma muy fina y diplomática, típicamente clerical e italiana, si bien el purpurado definió a Francisco "mi papa, al que le debo respeto, obediencia y amor", también le lanzó un guante. ¿Por qué? Porque le dio un virtual "apoyo" a Matteo Salvini, una figura antitética al Papa, al llamar a la Iglesia Católica local a abrir un diálogo con él, que es el líder de la ultraderechista y xenófoba Liga, el partido en este momento más fuerte en Italia. Y que, de haber otra crisis y nuevas elecciones, nadie duda de que triunfaría.

Como ministro del Interior del anterior gobierno de coalición con el Movimiento Cinco Estrellas -que colapsó en agosto pasado-, Salvini fue una especie de antipapa.

En los 14 meses que estuvo en el poder, hizo todo lo contrario a su prédica al cerrarle los puertos a los migrantes, endurecer la política inmigratoria e incentivar con su retórica inflamada el racismo contra extranjeros y gitanos, en virtud de su soberanismo populista y de su caballito de batalla, "los italianos primero". Salvini actuó de forma poco evangélica, empuñando al mismo tiempo el rosario y la Biblia en actos públicos, causando gran escozor en ambientes católicos y convirtiéndose en el primer ministro "de facto" del anterior gobierno, Salvini nunca fue recibido en audiencia por el Papa.


"No comparto la imagen totalmente negativa de Salvini que es propuesta en algunos ambientes", dijo Ruini en su sorprendente entrevista con el Corriere. "Pienso que Salvini tiene notables perspectivas frente a sí, aunque necesita madurar bajo varios aspectos. El diálogo con él, por lo tanto, me parece obligado", agregó. Al ser consultado por el uso del rosario del "capitán", Ruini minimizó: "Aunque puede parecer un gesto instrumental y herir nuestra sensibilidad, si bien poco feliz, puede ser una forma de afirmar el rol de la fe en el espacio público".

Ruini tampoco tuvo problemas en hablar sobre el reciente sínodo amazónico, en el que se le propuso al Papa ordenar diáconos casados para suplir la carencia de curas en zonas remotas, una medida que los sectores ultraconservadores temen que pueda degenerar en el fin de la ley del celibato . "Para mí es un error. Espero y rezo para que el Papa no confirme esta decisión", dijo el cardenal, de 88 años.

El ataque solapado de Ruini cayó como una bomba en distintos ámbitos católicos y pareció marcar un salto cualitativo en lo que tiene que ver con maniobras de oposición a Francisco. "La entrevista es un primer ataque en gran estilo a la visión política del papa Francisco con respecto al soberanismo iliberal y clerical", aseguró el prestigioso vaticanista Marco Politi en un artículo en Il Fatto Quotidiano en el que destacó que Ruini, lejos de ser un "cardenal cualquiera jubilado", sigue siendo una figura muy poderosa y escuchada.

"No hay que subestimar de ningún modo su decisión de salir de forma tan pesada en contra de las líneas guía ideales de papa Bergoglio en cuanto al soberanismo, que incita la xenofobia y manipula los símbolos religiosos", advirtió Politi, que consideró que en otras épocas hubiera sido totalmente "impensable" que un expresidente de la CEI se posicionara de esta forma contra el Papa.

"Con esta entrevista pensada y calculada hasta en las comas, el cardenal que le susurra a Salvini se propone como convergencia de todos los que por ahora van por su cuenta en contra del Obispo de Roma", advirtió, por otro lado, el sacerdote Paolo Farinella.

En su blog personal, Farinella recordó que siendo presidente de la CEI, Ruini no dudó en respaldar al expremier Silvio Berlusconi y a la derecha, para que el Parlamento frenara leyes en favor del matrimonio homosexual o la procreación asistida. Además, no tardó en definir al anciano cardenal, también apodado "don Camilo", como a un "individuo más peligroso que cualquier otro que ataca directamente al Papa".

jueves, 7 de noviembre de 2019

CARDENAL SARAH



 «Es tiempo de que la Iglesia reflexione sobre el desconcierto y la confusión inoculados en muchos fieles»

«POR LA CACOFONÍA QUE REINA EN LAS ENSEÑANZAS DE LOS OBISPOS Y LOS SACERDOTES»

(InfoCatólica) 7-11-19

En el auditorio de la Universidad CEU San Pablo, con la presencia, entre otros, de los cardenales Antonio María Rouco Varela y Antonio Cañizares, el Cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, ha abordado la importancia de la educación en la misión de la Iglesia, con motivo de la presentación del 21 Congreso Católicos y Vida Pública.

Debido a la gran asistencia de personas, unas 600, se ha habilitado una sala anexa para seguir la presentación.
Tras la presentación por el periodista Francisco Serrano, el Cardenal Sarah ha señalado el momento en el que «la escuela y la universidad atraviesan una crisis muy profunda, la de una sociedad laicista, secularizada, sin Dios». Una crisis que proviene del «constante cuestionamiento de los valores fundamentales que durante miles de años han apoyado, enseñado, educado y estructurado al hombre internamente».

El cardenal ha señalado que debemos ser capaces de medir la gravedad de la crisis, «dada la atmósfera atea o de indiferencia hacia las cuestiones religiosas o morales en la que se encuentran impregnadas la educación y las estructuras escolares». En este sentido, el prefecto ha destacado la necesidad de entender que «el núcleo del acto educativo es que la persona educada adquiera las virtudes que le permitan desplegar y estructurar su humanidad y su personalidad de acuerdo con la verdad que les es intrínseca».

La importancia de la familia en una sociedad sin Dios
Para ello, además de la escuela y la universidad, «la familia es la primera célula que puede proporcionar esta fantástica carga emocional, en medio de la confusión de ideas, de ideologías, del desorden de información e impresiones que asaltan por todos lados a muchos jóvenes». Sin embargo, el prefecto ha apuntado que «por desgracia, está desestructurada, demolida, desmantelada; y con frecuencia, en nuestros días, pide ser reemplazada por la escuela».
El cardenal partió de «la crisis antropológica y moral sin precedentes que atraviesa nuestro tiempo exige que la Iglesia asuma una mayor responsabilidad y compromiso para proponer su enseñanza doctrinal y moral de modo claro, preciso y firme».

Y ha continuado: «Hoy, a algunas personas les gustaría que la Iglesia se centrara exclusivamente en el ejercicio de la misericordia, en el trabajo de reducir o incluso erradicar la pobreza, en la acogida de migrantes, en la acogida y acompañamiento de los ‘heridos de la vida'». «Ciertamente es necesario invertir en la solución de problemas sociales --ha proseguido--, pero también es necesario, y quizás incluso más que nada, trabajar contra corriente para evitar que tantos hombres y mujeres resulten heridos en sus cuerpos, sus almas, su inteligencia, su afectividad, etc. ¿No es la educación la mejor prevención? Se trata del ejercicio de la justicia y de la misericordia».

Los desafíos antropológicos de la crisis actual de la educación: feminismo, mentalidad anticonceptiva, relación hombre-mujer
El Cardenal Sarah situó las raíces de la situación actual en la falta de comprensión antropológica, primero el ataque a la mujer y a la maternidad, después esa separación del aspecto unitivo y procreativo de las relaciones sexuales sin las cuales la relación hombre-mujer pierde su sentido:
La desestructuración de la identidad sexual que a menudo se llama «teoría de género», contra la que el papa Francisco tiene palabras durísimas y una actitud de intolerancia absoluta, puede entenderse como la consecuencia antropológica de una mutación práctica.

El primer eslabón del proceso involucró a la mujer. De hecho, la mentalidad anticonceptiva que se ha extendido fuertemente después de 1950 ha hecho posible una profunda desconexión entre la mujer y su cuerpo, desconexión que ha cambiado radicalmente la forma de entender la sexualidad humana, el matrimonio, la filiación y por supuesto la educación. Es preciso recordar aquí la frase de Simone de Beauvoir (1908-1986), que ha dado la vuelta al mundo: «no naces mujer, te conviertes en mujer». La teoría de género se ha referido ampliamente a ella. Añadamos que para de Beauvoir, la familia, el matrimonio y la maternidad son la fuente de la «opresión» y de la dependencia femeninas. 

La píldora habría «liberado» a las mujeres al darles «el control de su cuerpo» y la posibilidad de «disponer libremente» de él . Bajo el lema feminista «mi cuerpo me pertenece» en realidad se oculta una profunda alienación del sujeto encarnado. De hecho, detrás de esta afirmación de «libertad» yace una instrumentalización del propio cuerpo como material a disposición de los deseos más indeterminados. 
La mentalidad anticonceptiva ha engendrado un dualismo entre la libertad individual vista como ilimitada y todopoderosa, por un lado, y el cuerpo como instrumento de disfrute, por otro. En esa perspectiva, el cuerpo sexuado ya no puede ser vivido como signo e instrumento del don de sí, cuya finalidad es la comunión de los esposos. El vínculo intrínseco entre los dos significados del acto conyugal, la dimensión procreadora y la dimensión unitiva, se rompe . Este vínculo se vuelve opcional y lógicamente la sexualidad termina siendo considerada solo en su dimensión relacional y agradable. Los efectos desestabilizadores de tal mentalidad no se han hecho esperar.

En unos pocos años, esta desconexión engendró simultáneamente la tecnificación de la procreación (reproducción asistida) y la legitimación social de la homosexualidad. De hecho, si la sexualidad ya no se percibe a la luz del don de la vida, ¿cómo se puede considerar la homosexualidad como una perversión, un desorden objetivo y grave? Pero junto a estos cambios importantes va una redefinición de la identidad sexual, considerándola como puramente construida. Si se niega el vínculo intrínseco entre los dos significados del acto conyugal, la diferencia de los sexos pierde el primer fundamento de su inteligibilidad. 

A partir de entonces, el cuerpo sexuado se niega en su naturalidad para ser considerado como un simple material que la conciencia individual puede modelar a su agrado. En nombre de la lucha contra las «discriminaciones» de las que serían víctimas las «minorías sexuales», los agentes de la subversión antropológica toman como rehenes en sus revindicaciones a las autoridades públicas y al legislador. En nombre de la «igualdad» y la «libertad», exigen que todo discurso social, especialmente en las escuelas y los medios de comunicación, sea «respetuoso» con la indeterminación sexual de los individuos y la libre elección de su identidad. Entonces, cada uno puede afirmar que es por auto-designación y proclamar: «Yo hago mi propia elección. Estoy orgulloso de ello y me afirmo en esa elección. No admito que otro o la sociedad me digan lo que yo soy. No recibo mi ser y mi existencia de nadie más que de mí mismo. Yo decido por mí mismo quien soy. La sociedad debe asumir mi elección y adaptarse a mis cambios de orientación. Yo soy el dueño del mundo».

Educación en las virtudes intelectuales y morales: subjetivación adecuada
El Cardenal animó a no caer en los dos extremos que lastran la educación: el laxismo y el paternalismo, y centrarse en el objetivo real de la educación siguiendo la enseñanza de Juan Pablo II
La meta es, por tanto, lo que Karol Wojtyla (¡san Juan Pablo II!) llama en su gran libro de filosofía Persona y acción (1969) «la adecuada subjetivación». 

Esta es la apropiación plena por parte del sujeto actuante de la verdad objetiva de su ser cuando lo recibe de Dios; de tal manera que la persona se vuelve adecuada, conforme con el plan de Dios para ella, tanto como persona humana como persona única. Por lo tanto, toda su vida consiste en responder de manera práctica a estas dos preguntas: «¿qué soy yo?» y «¿quién soy yo?».

E incidió en la responsabilidad de formadores y padres:
El educador tiene el noble e importante papel de ser el mediador entre la verdad (universal y objetiva) del ser humano inmanente a este niño y el niño mismo como ser singular. Es el papel por el cual la atracción hacia lo bueno, lo justo, lo verdadero, lo bello puede resonar efectivamente en la subjetividad del niño, de manera que pueda hacerlos suyos.

Por lo tanto, la educación solo es adecuada a su misión si se centra en ese niño en concreto. ¡El educador no educa a un niño en sí! Educa a aquel que le ha sido confiado por Dios para que se convierta en sujeto pleno de sus actos. Hay que estar atentos a su carácter, a sus dones, a los talentos que le son propios. En definitiva, el educador ha de estar al servicio de la vocación de ese niño; como tal, es el propio mediador de Dios; no suele ser el único, porque el niño está inmerso en un contexto educativo complejo y recibe también de otros educadores. 

Sabemos lo valioso que a veces es para los padres confiar en otros para algún aspecto del crecimiento de sus hijos. Esta delegación a un tercero se ejerce siempre bajo su responsabilidad, porque en última instancia se basa en el hecho de que tendrán que responder ante Dios mismo por la forma en que han asumido su misión.

Papel de la Iglesia
Sarah incidió en el papel de la Iglesia como Madre y Maestra y citando numerosas veces la encíclica Veritatis Splendor, apuntaló el verdadero papel de la conciencia y de la verdad objetiva.
No escatimó en señalar el papel de los que tienen la función de enseñar y su responsabilidad.
Es tiempo de que la Iglesia, Mater y Magistra, reflexione sobre el desconcierto y la confusión inoculados hoy en el espíritu de muchos fieles cristianos y personas de buena voluntad por la cacofonía que reina en las enseñanzas de los Obispos y los sacerdotes. 

Pues, «si una trompeta emitiera un sonido indefinido -- dice san Pablo en la primera carta a los Corintios -, ¿quién se preparía para la batalla?» (1 Cor 14, 8).

LA NATURALIZACIÓN DE LO ANTINATURAL


El relativismo y el subjetivismo dominan en una especie de moral existencialista e individualista, ajena a la dimensión social del ser humano. El favor oficial promueve estas nuevas orientaciones culturales.

Monseñor Héctor Aguer
Infocatólica,  06/11/19 

Uno de los datos definitorios de la cultura que va imponiéndose globalmente es la negación del concepto y la realidad de la naturaleza. Esta negación es de carácter metafísico, con una proyección inmediata en la antropología, en la concepción del hombre. El Diccionario de la Real Academia nos ilustra así: la naturaleza es «la esencia y propiedad característica de cada ser». Según la nueva visión de las cosas, no hay nada que sea dado, lo recibido, aquello que nosotros no construimos y que constituye la identidad nativa de cuanto existe. 

Precisamente, se llama constructivismo la teoría gnoseológica y sociológica que afirma que la realidad -incluso el ser humano en su original bipolaridad de varón y mujer- es producto de la evolución de la cultura, del ingenio y la industria del hombre. En términos teológicos equivale a la negación de la Creación, es una rebelión contra ella, no recibimos nada, ya que todo es fruto del devenir histórico; lo hacemos nosotros.

El ejemplo más claro de esta posición es la ideología de género, que altera íntimamente la realidad humana; de acuerdo con esta ficción ideológica en la que culmina la revolución sexual desarrollada en las últimas décadas y acelerada recientemente, no existe una naturaleza de la persona varón y una naturaleza de la persona mujer. La famosa feminista Simone de Beauvoir, en su libro «El segundo sexo», afirma que «mujer no se nace, se hace»; más aún, según ella, la mujer sería un «producto intermedio entre el macho y el castrado».

El reemplazo de «sexo» por «género» se ha hecho corriente en el lenguaje, sobre todo por influjo de un periodismo ignaro e ideologizado, y por quienes repiten como loros lo que se pone de moda. Paradójicamente, en una época en la cual se diviniza al cuerpo y se le rinde culto, también se lo desprecia y contradice; la realidad biológica impresa en el cuerpo sería inconsistente. El género se elige según la inclinación subjetiva y el cuerpo es acomodado a la percepción interior mediante cirugía o ingesta de hormonas. 

Puede verse en internet un caso en el cual la confusión llega a un extremo irrisorio -mueve más bien a llanto que a risa- un hombre, que es en realidad una mujer, embarazado por una mujer, que en realidad es un hombre. La exhibición filmada de conductas contra la naturaleza alcanza un grado de perversión sorprendente para las personas normales en lo que se llama «fisting»; por delicadeza me abstengo de explicar en qué consiste.

El «colectivo» que reúne a personas cuyas conductas son hechas públicas y reivindicadas como derechos, intenta que se reconozcan como naturales y legítimas múltiples combinaciones caprichosas en nombre de la no discriminación. Cabe aquí una digresión sobre este punto. El verbo «discriminar» tiene dos sentidos. El primero es positivo: «separar, distinguir, diferenciar una cosa de otra»; al discriminar no se infiere agravio ni trato de inferioridad a nadie; no es posible pensar ni hablar sin discriminar. El segundo sentido designa una actitud inaceptable, ya que todas las personas merecen ser respetadas, no deben ser víctimas de desprecio y exclusión.

Los cristianos hemos de rezar y hacer objeto de nuestro amor a quienes han sido absorbidos por la manera de pensar y de vivir «contra naturam». Ahora bien, quienes niegan que exista la categoría de lo natural, suelen acusar falazmente de discriminadores a quienes afirman que existe una naturaleza humana de la cual se siguen determinados comportamientos objetivos, que son los propiamente humanos. 

El INADI funciona según este lamentable criterio. Quienes profesan la ideología de género discriminan malamente a la única discriminación válida en este ámbito, la que establece la distinción original recogida en las primeras páginas de la Biblia: «Dios creó al ser humano a su imagen.. varón y mujer los creó» (Génesis 1, 27). La Sagrada Escritura asume un dato del sentido común: el varón, «ish» en hebreo, es para la mujer, «ishshá», y viceversa (Génesis 2, 18. 21-25); sus cuerpos ajustan el uno en el otro, y también sus almas.

Como ya se ha indicado, de la naturaleza proceden los comportamientos acordes, que configuran un orden propiamente humano, del que se siguen la ley natural y el derecho natural, que ha sido expuesto por eminentes juristas. Que muchas personas incurran en comportamientos antinaturales, no invalida la realidad objetiva. Para ser concretos, estas afirmaciones que son -como se ha dicho- de dimensión metafísica, caben en un argumento muy sencillo e irrefutable: el miembro viril no ha sido hecho para introducirse en el ano de otro varón, y para ser succionado por este; si tal cosa ocurre se frustra su finalidad, pues el semen, poblado de millones de semillas de vida, tiene por destino la vagina de la mujer. Así puede juzgarse de otras combinaciones antinaturales. Las conductas que encuentran sentido como expresión física del amor se degradan en la búsqueda prevalente de un placer egoísta, que Freud calificó acertadamente de perverso e impúdico.

La propaganda gay es apabullante y va trastornando el cerebro de multitudes, de jóvenes especialmente, que suelen razonar así: «yo no lo hago, personalmente no me gusta, pero cada uno es libre de vivir como le parece; si les gusta, para ellos es bueno». El relativismo y el subjetivismo dominan en una especie de moral existencialista e individualista, ajena a la dimensión social del ser humano. 

El favor oficial promueve estas nuevas orientaciones culturales. El presidente de la Nación, hablando en una reunión de mujeres del G20 se jactó de haber habilitado el debate sobre la legalización del aborto, y afirmó que en la Argentina «rige transversalmente la perspectiva de género». 
Con todo respeto: es probable que no sepa bien de qué se trata. La perspectiva es una manera de ver o representarse las cosas desde un punto; en cambio, el discurso sobre el género es una ideología, un conjunto completo de afirmaciones que pretende interpretar reductivamente toda la realidad humana, y que reemplaza las nociones de naturaleza y de sexo. No me pasó inadvertido este detalle: para la reciente elección, la propaganda del partido o alianza oficial exhibía, subrayando el nombre de la agrupación, una franja con los colores del arco iris. ¿Un alarde de exquisitez estética, o un pícaro guiño al sector del electorado que enarbola esos colores como bandera?. Otra ridiculez de la política argentina: la izquierda asume las reivindicaciones de la burguesía, ¿sabrán qué piensan los pobres?.

Los medios de comunicación son un factor principal en el intento de cambiar la mentalidad de la gente, a pesar de que el uso anárquico de «las redes» altera un tanto el panorama, para bien y para mal. Otras conductas destructivas son difundidas elogiosamente, como si fueran lo normal, lo que ahora se acostumbra, lo natural. Por ejemplo, se exponen a la curiosidad pública, con lujo de detalles y actualización permanente, los amoríos fugaces de gente de la farándula. Basta desplegar la Sección Espectáculos de algunos diarios, o conectarse con el demonio de la mañana que anda suelto en un canal de televisión.

Otro de los principales responsables: el showman con probables posibilidades políticas, que también exhibe en el espectáculo la vida privada de sus bailarines, y promueve entre ellos superficiales emparejamientos; que semejante engendro tenga buen «rating» mide hasta qué nivel hemos caído. No voy a acudir, para explicar este amplio fenómeno, a una teoría de la conspiración, pero -insisto- tales hechos revelan la dimensión de la decadencia cultural en la que se ha precipitado nuestra sociedad. Si argumentamos que también ocurre en otros lugares, podríamos aplicarnos el refrán: «mal de muchos, consuelo de tontos».

Por fortuna, gracias a Dios, queda gente que se sobrepone a semejante desmadre. La naturaleza vuelve por sus fueros, como en algunos casos de hombres convertidos en mujeres, a fuerza de aplicaciones hormonales; con el tiempo asoman pertinazmente rasgos de la virilidad. Así también, no se podrá abolir totalmente la realidad; muchas familias «normales» -padre, madre, hijos, matrimonios que duran para siempre-. en silencio, no sin luchas, van edificando el futuro de una sociedad digna de la condición humana.

Finalmente, remito a los lectores a mi artículo «Su dios es el vientre», publicado en InfoCatólica el 22 de mayo pasado, del cual esta nota es continuación y complemento. Aunque todavía queda mucho por decir.

+ Héctor Aguer, arzobispo emérito de La Plata

sábado, 2 de noviembre de 2019

SEMINARIO INTERNACIONAL DE TEOLOGÍA




Fuente: Catapulta, 02/11/2019

1)“El Grupo Iberoamericano de Teología inaugura en Caracas, los días 21 y 22 de noviembre del 2019, un nuevo modelo de trabajo mediante la convocatoria a un Seminario Internacional de Teología bajo el tema “Reforma estructural y conversión de mentalidades en la Iglesia hoy”. Más de 30 teólogos procedentes de América Latina y Europa, de distintas áreas del saber y la práctica pastoral, unen sus voces para colaborar con el proceso de reformas eclesiales que lleva adelante el Papa Francisco.

Ofrecemos un espacio de reflexión en el que los distintos miembros del pueblo de Dios —obispos locales, vida religiosa, presbiterio diocesano, institutos de formación teológica, organismos y movimientos de participación laical, agentes pastorales en parroquias, colegios y universidades— puedan renovarse a la luz del espíritu del Concilio y en sintonía con el proceso actual de reforma de estructuras y conversión de mentalidades eclesiales que impulsa el Sínodo para la Amazonía.

Con esta iniciativa se unen la Escuela de Teología y Ministerio del Boston College, el Instituto Nacional de Pastoral de la Conferencia Episcopal Venezolana y la Universidad Católica Andrés Bello, junto otras instituciones de gran relevancia eclesial, social y política, para trabajar tres ejes fundamentales del proceso de reformas: conversión pastoral, conversión sinodal y conversión ministerial. Es la hora de pensar en una Iglesia toda ella ministerial que supere el gran mal del clericalismo y que abra nuevos caminos en un mundo acechado por la exclusión y la pauperización”.

https://www.bc.edu/content/bc-web/schools/stm/sites/formacion-continua/proyecto-iberoamericano-de-teologia0/seminario-interna 

2) “La lista de conferencistas está encabezada por el superior general de la Compañía de Jesús, el venezolano Arturo Sosa, e incluye nombres destacados como monseñor José Luis Azuaje, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana; el cardenal Baltazar Porras (administrador apostólico de Caracas), monseñor Raúl Biord (segundo vicepresidente de la CEV); la hermana María Irene Nesi FMA, directora del Instituto Nacional de Pastoral de Venezuela, y los teólogos Peter Hünermann, Carlos Schickendantz, Jorge Costadoat s.j., Virginia Azcuy, José Legorreta, Pedro Trigo s.j. y Antonio de Almeida, Sandra Arenas, Alejandro Ortiz y Mauricio López, además del rector de la UCAB, Francisco José Virtuoso, y el exrector de esta institución, Luis Ugalde, entre otros”.

Rafael Luciani –(en la selfie con Bergoglio)- teólogo laico venezolano, profesor de la Universidad Católica Andrés Bello y coordinador del evento junto a Carlos M Galli, informó, a través del portal informativo Religión Digital, que este seminario tiene como principal objetivo discernir sobre los desafíos que se le plantean a la Iglesia católica en materia de funcionamiento, estructura y comunicación.

“El seminario es parte de las iniciativas que venimos realizando en el Grupo Iberoamericano de Teología para promover la reforma en la Iglesia.
Es fundamental comprender que la reforma implica dos dimensiones. Por una parte, la superación del clericalismo que sigue siendo dominante en nuestras estructuras. Mons. De Smedt, durante los debates en el Concilio, insistió en que una verdadera reforma debía llevar a superar el clericalismo, la jerarcología y la papolatría de nuestras estructuras piramidales. Por otra parte, es fundamental el cambio de las estructuras, a la luz de nuevas prácticas de gobierno y la incorporación de sujetos eclesiales hasta ahora excluidos o disminuidos en su participación. Estructuras de gobierno que sean repensadas en función de la eclesiología del Concilio y que, por tanto, integren y representen a todos los sujetos que conforman el Pueblo de Dios, y no sólo al clero y a los obispos como sus interlocutores. Hay que reconectar la fe, con la vida cotidiana en todas sus expresiones, y conceder autoridad ministerial a muchas formas de ser y vivir la misión de la Iglesia más allá del ámbito parroquial”.

https://elucabista.com/2019/10/25/seminario-internacional-de-teologia-de-caracas-abordara-reformas-iglesia/ 

Notas catapúlticas
1) Sobre el Grupo Iberoamericano de Teología, cuyos cabecillas visibles parecen ser Luciani y el ultradesagradable  Galli, Decano de la UCA, ver Posts del 19 de abril de 2018 “NO SON TEÓLOGOS: SON IDEÓLOGOS DE LA REVOLUCIÓN” y del 6 de mayo de 2109 “LA CÉLULA BERGOGLISTA Y EL SACERDOCIO IGUALITARIO” 

http://catapulta.com.ar/?p=5275 http://catapulta.com.ar/?p=7459  y también http://catapulta.com.ar/?p=3269 

2) sobre el herético Hünermann, que es Doctor honoris causa de la UCA-fue padrino de tesis del funesto rector Alfredo Zecca y uno de los instigadores de Amoris laetitia ver 
http://catapulta.com.ar/?p=5203  
http://catapulta.com.ar/?p=5219  

3) De otros miembros de la logia (Schikendantz y Azcuy) CATAPULTA se ha ocupado bastante (remito a Google).



ORACIÓN POR EL PAPA



Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote
Católicos-on-line, noviembre 2019

El año 2010 fue un “annus horribilis” para el Papa Benedicto XVI. Los medios de comunicación liberales, que son la inmensa mayoría, se pusieron de acuerdo para pedir su dimisión, alegando que no había actuado don diligencia contra algunos sacerdotes pederastas. La inmensa mayoría de los católicos calló y fuimos muy pocos los que alzamos la voz en defensa del Papa. Entre otras cosas, puse en marcha una vigilia mensual de oración por el Papa, en la que además de rezar meditábamos sobre textos del Pontífice.

Cuando en 2013 presentó la dimisión, antes de saber quién iba a ser el sucesor, pedí a todos que no se volviera a repetir lo sucedido y que nunca más dejáramos sólo al Pontífice ante los ataques que previsiblemente iban a tener lugar. Por eso, los franciscanos de María hemos seguido haciendo las vigilias de oración por el Papa. Además, ha sido y es una característica del actual vicario de Cristo pedir que se rece por él.

Ante la grave situación que vivimos, con una confusión como no se producía desde hace siglos, he pensado que hay que intensificar la oración por el Vicario de Cristo. Me ha gustado mucho una que ha compuesto un religioso dominico, Fray Nelson Medina, al que no conozco personalmente, pero al que leo con gusto. Espero que no le moleste que difunda una parte de su oración. Dice así:

“Señor Jesucristo, apelando a tu Sagrado Corazón y a la eficaz intercesión de tu Santísima Madre, que ha sido saludada como Madre de la Iglesia, esto te pedimos para el Papa Francisco:

- Que tus Llagas Santas, Jesús, no se aparten de sus ojos; que simplemente no pueda olvidar el precio de amor que has pagado para que el demonio sea derrotado, los ídolos derribados, la muerte vencida, el pecado perdonado, y se abran las puertas de la gloria eterna a quienes creen y confiesan la fe.

- Que sus oídos sientan una alarma fuerte cada vez que las trampas del enemigo quieran persuadirlo de mezclar las aprobaciones del mundo o las presiones de la sociedad con la grandeza y pureza del Mensaje de Salvación que tú le has encomendado como Sucesor de Pedro.

- Que su boca reciba una gracia renovada, de modo que su palabra, apartándose de toda ambigüedad, defienda con claridad la sana doctrina, mientras sigue llamando a todos a la unidad en Cristo, para la gloria de Dios Padre.

- Que sus pies se orienten sin cesar hacia tu gloria, Jesús: buscándote en el silencio del Sagrario; reconociéndote en el testimonio de las Escrituras; predicando tu Evangelio con palabra diáfana y ardiente; y siempre sirviéndote, especialmente en los más pobres, es decir, los que menos saben de ti, Señor, puesto que no hay mayor miseria que ignorar cuál Dios nos ha amado tanto.

- Que su mente reciba una gracia singular del Espíritu Santo para reconocer y discernir, según el carisma propio de San Ignacio de Loyola, cuáles inspiraciones son de Dios, cuáles vienen de los intereses puramente humanos y mundanos, y cuáles tienen su raíz en el espíritu de las tinieblas, que ronda buscando a quién devorar.

- Que sus manos realicen cada vez mejor la labor de cuidar el rebaño tuyo, Jesucristo, de modo que sea físicamente incapaz de firmar o apoyar lo que ensucia, confunde, degrada o niega la fe, la que defendieron los mártires, y en cambio tenga pulso firme para guiar el timón y conducir de nuevo la nave de la Iglesia a su ruta propia, más allá de los escollos e intereses de este mundo que pasa.

- Y finalmente, te pedimos, Señor Jesús, que el corazón del Papa sea sumergido en el fuego de tu propio Corazón, de modo que pueda corregirse de sus faltas, ya que todos las tenemos, y pueda predicarnos con fuerza y mucha luz sobre las raíces de nuestros pecados, y de los males que hoy se ciernen sobre la Tierra”.

Recemos por el Papa. Y esto lo pido a todos. También a los que no les gusta lo que está haciendo. No le dejemos solo, como muchos hicieron con Benedicto XVI. Si defendemos la fe católica contra sus enemigos es porque creemos en ella y, si creemos en ella, debemos creer en el poder de la oración. Los otros, los que quieren cambiarla, ya no creen. Ese es su problema y su desgracia. No caigamos nosotros en la misma trampa. Recemos, hablemos con amor cuando hay que hablar, aunque nos cueste el honor y la vida y, sobre todo, confiemos en Dios y en su divina misericordia.

martes, 29 de octubre de 2019

UN ARTÍCULO MUY ADECUADO



Autor: Gerhard MÜLLER, prefecto emérito de Doctrina de la Fe

Católicos-on-line, octubre 2019

El cardenal Muller ha calificado de «muy adecuado» un artículo de Douglas Farrow, Profesor de pensamiento cristiano en la McGill University de Montreal, (Quebec, Canadá), radicalmente crítico con lo que está ocurriendo en el Sínodo para la Amazonia y en la Iglesia.

En su artículo The Amazon Synod is a Sign of the Times (El Sínodo Amazónico es un Signo de los Tiempos), publicado en First Things, Farrow critica "El kairos y la cultura del encuentro que se elogian en el Sínodo Panamazónico":

La iglesia "llamada a ser cada vez más sinodal" y "encarnarse" en las culturas existentes, es una iglesia bergogliana. Y esta iglesia, para ser claros, no es la Iglesia Católica. Es una falsa iglesia. Es una iglesia autodivinizante. Es una iglesia anticrística, un sustituto de la Palabra hecha carne a la que pertenece realmente la Iglesia Católica y de la cual, como insiste el cardenal Müller, la Iglesia siempre debe dar testimonio si quiere ser Iglesia. Y añade:

«Entonces, ¿dónde nos deja eso? Nos deja, francamente, con la pregunta de cómo la Iglesia verdadera y la falsa pueden tener el mismo pontífice y de qué se debe hacer al respecto. Otros están planteando esta misma pregunta a su manera. Es una pregunta muy incómoda, ya sea para un humilde laico o para todo un clérigo, ambos atacados por el Instrumentum si dan el menor indicio de petrificación [Nota: referencia a las “doctrinas petrificadas” de las que habla el Instrumentum Laboris]. Supongo que también es una pregunta muy incómoda para el propio pontífice, que desempeña el cargo de Pedro a la vez que lo usa para atacar la "petrificación". Pero esa es la cuestión planteada por el Sínodo de la Amazonia, que ciertamente es un signo de los tiempos».

La contundencia de las críticas de Douglas Farrow no ha sido óbice para que el cardenal Gerhard Müller, Prefecto emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe, lo haya elogiado y completado con su propia reflexión sobre lo que ocurre hoy en la Iglesia, y a que a continuación reproducimos:

“Aquí (en Roma) uno no oye nada. Nada se comunica al exterior, excepto que existe una enorme presión sobre aquellos que piensan de forma ortodoxa y católica. La situación es tal que ni siquiera los obispos parecen darse cuenta de que se ha cruzado la frontera hacia el antiguo paganismo. Ahí es donde los verdaderos «conservadores» o «ultrarreaccionarios» se encuentran, cuando uno interpreta estos términos en el correcto sentido de Cristo que es la fresca novedad de Dios que no puede ser superado.

Por ejemplo, antes y durante la época de san Ireneo de Lyon - que nos legó sus cinco libros «Contra las herejías», los cuales son de nuevo muy relevantes hoy - algunos se permitieron ellos mismos ser erróneamente cautivados por la así llamada Gnosis. «Ya que por haberla profesado, algunos se han apartado de la fe». (1 Tim 6, 21). Ireneo había pasado algún tiempo en Roma y había luchado allí contra las herejías gnóstico-cristianas. En el s. II, él fue el defensor más importante del Primado de Roma, pero esto no fue obstáculo para que él personalmente pidiera a los Papas Eleuterio y Víctor I que eligieran enfoques más sabios y justos.

El hombre sólo está obligado a obedecer a Dios interna y externamente, mientras que la obediencia hacia los superiores eclesiásticos y civiles está meramente condicionada por su propia autoridad sobre la comunidad que dirigen y por la que deben responder ante Dios. Esto es por lo que puede ser necesario rechazar en conciencia obedecer una orden concreta, sin poner en duda la institución de los superiores eclesiásticos (Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica II-II q. 104 a. 5). Cuando San Pablo se opuso cara a cara a San Pedro - que era claramente su superior en la jerarquía - no fue una «correctio fraterna» en el ámbito privado, sino más bien una defensa pública de la fe en su plenitud y a la luz de sus consecuencias internas y externas. Por lo tanto, en cuanto se refiere a la defensa de la fe, todos apóstoles y obispos, tenemos las mismas responsabilidades, el mismo San Pablo pudo, como apóstol, corregir públicamente al apóstol San Pedro, al mismo nivel, sin poner en duda su cargo, que le fue confiado a él por Cristo en persona. (Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica II-II q. 33 a. 4)

«Creerse en todo mejor que su superior parece presuntuosa soberbia; pensar, en cambio, que es mejor en algo no tiene nada de presunción, ya que en esta vida no hay nadie sin defecto. Pero hay que tener en cuenta también que quien amonesta con caridad a su superior, no por eso se considera mejor, sino que va en auxilio de quien está en un peligro tanto mayor cuanto más alto puesto ocupa, como enseña San Agustín». (Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica, II-II, q. 33 a. 4)

Hablemos sólo un poco sobre la moda actual de los ignorantes que dividen la Iglesia en dos campos, los enemigos y los amigos del Papa, como si las relaciones personales privadas con un Papa en particular fueran la base del Primado de Roma con respecto a la doctrina de la fe y la moral y dada la communio jerárquica de los obispos con el Papa.

El papado es de derecho divino y por lo tanto no está basado en el número de seguidores en Facebook, ni en la voluble aprobación de periodistas y oportunistas.

La clara distinción entre la fe en Dios y el paganismo que hace San Pablo no debe ser obviada: porque ellos «cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imágenes que representan a hombres corruptibles, aves, cuadrúpedos y reptiles… han sustituido la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a las criaturas en lugar del Creador, que es bendito eternamente». (Rom 1, 23.25)

La adoración a Dios es la verdadera teología de la liberación del miedo, del temor, de la inseguridad que nos llega desde el mundo material y de los prójimos. Y sólo con la ayuda del Evangelio y la gracia de Cristo puede desarrollar una cultura su influencia positiva y liberarse del poder del mal.

Objetivamente, la idolatría y la superstición son los mayores pecados, basados en la confusión entre el Creador y la criatura (Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica II-II, q. 94 a. 3), que sólo pueden ser superados por la herejía de aquellos que ya han recibido la verdadera fe por la proclamación de la Iglesia, en contraste con los paganos que, sin tener culpa, aún no conocen el Evangelio.

Desde la tumba de Pedro, la religión católica debe siempre transmitir la verdad y la claridad, porque este apóstol (Pedro), y sus sucesores (junto con todos los obispos y fieles), responde a la pregunta ¿Quién dicen que soy?: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo». (Mt 16, 16). Y esto no le ha sido dado por un diálogo con gente que piensa como él o lo ha pensado él mismo, sino por la Revelación del Padre por el Hijo. La Fides Petri (fe de Pedro) es el fundamento de la Iglesia católica. La profesión de fe no necesita ser reinventada, adaptada a voluntad o reinterpretada cuando parezca oportuno. La fe es el poder de la Palabra de Dios en el corazón de la Iglesia y por lo tanto no es un fósil del obsoleto pensamiento humano. 
La Revelación está en Cristo, siempre presente en su plenitud en la fe de la Iglesia. Nosotros no podemos agotar esta fuente hasta que Él regrese al final de los tiempos. Pero tampoco debemos querer mejorarla por medio de enmiendas humanas supuestamente necesarias. Esa sería la peor contaminación medioambiental que haría nuestro planeta inhabitable. Si el Verbo Encarnado, que estaba con Dios y es Dios, ya no habita entre nosotros y en nuestro interior, ¿dónde habría aún lugar para nosotros?

PACHAMAMA Y CURAS CASADOS



Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Católicos-on-line, octubre 2019

Dos temas merecen una especial atención esta semana y los dos relacionados con el Sínodo de los obispos sobre la Amazonía, que por fin se ha clausurado en el Vaticano. El primero es sobre las estatuillas de la Pachamama y el segundo sobre las conclusiones aprobadas en la Asamblea, de la que destaca la petición al Papa para que se ordene a hombres casados.

Como ya dije, el día de San Francisco, justo antes de comenzar el Sínodo, se llevó a cabo una ceremonia en los jardines vaticanos para plantar un árbol. En esa ceremonia, en una tela extendida sobre el suelo, estaban dos rústicas tallas de sendas mujeres embarazadas y una de un hombre con una fuerte erección. Todas ellas desnudas. Como la televisión lo mostró todo, no hay lugar para el engaño. También se vio cómo, en un determinado momento, los que participaban activamente en la ceremonia -entre ellos había varios religiosos- se ponían de rodillas con la cabeza en el suelo, alrededor de las imágenes, en un inequívoco gesto de adoración. 
Una de esas imágenes, la más grande de las dos mujeres embarazadas, fue introducida en el aula del Sínodo al día siguiente, con motivo de la inauguración del evento; iba en una barca y era portada a hombros, entre otros, por dos obispos. Después, esa imagen con la otra femenina ha estado ante el altar de la parroquia de los carmelitas, en la Via de la Conciliazione, al lado del Vaticano, y ante ellas se han hecho todos los días ceremonias religiosas. Esta semana, esas imágenes desaparecieron y se anunció que habían sido robadas y arrojadas al río Tíber.

Desde el principio se especuló con la naturaleza de dichas imágenes. Unos dijeron que representaban a la Virgen y a Santa Isabel, pero en ese caso quedaba en mal lugar la representación de la talla masculina. Pronto se abandonó esa idea y se dijo que la talla más grande era de Nuestra Señora de la Amazonía, pero también eso fue desmentido por algunos de los que habían organizado el evento. Así hasta que el viernes fue el propio Pontífice el que aclaró la cosa. Hablando ante la asamblea sinodal, pidió perdón por el robo que había tenido lugar e informó que la policía había logrado rescatar del río las dos tallas, a las que denominó “estatuas de la Pachamama”. 

Por lo tanto, ya no hay ninguna duda de que se trata de dos ídolos de una de las religiones amazónicas. ¿Cómo interpretar entonces que se les haya adorado en los jardines vaticanos o que se hayan celebrado ritos religiosos ante ellas en una iglesia? Imaginemos que se tratara de una estatua de Buda, o del dios elefante hinduista, o un libro del Corán, ¿se podría aceptar? ¿Sería aceptable que, en presencia del Papa y dentro del Vaticano, varios religiosos se postraran en un inequívoco signo de adoración ante un buda o un Corán?

Y ahora veamos las consecuencias. El vídeo con la adoración de la Pachamama está circulando profusamente en Latinoamérica para demostrar que los católicos ya no adoran a Jesucristo, sino que se han vuelto paganos, y llevarse a los escandalizados fieles a las sectas. Además, todos los que están luchando contra las distintas formas de santería y brujería se encuentran desconcertados, pues han visto cómo en el propio Vaticano se tolera el culto a esas divinidades. Y, lo que es peor, millones de católicos fieles, de esos que son insultados todos los días por sus pastores porque son fieles a la tradición pero que son la mayoría de los que van a misa, están escandalizados ante lo que han visto sus ojos. El cardenal Müller, que fue prefecto de Doctrina de la Fe y algo de teología sabe, ha afirmado que “traer los ídolos a la Iglesia fue un crimen contra la ley divina”, y monseñor Azcona, que fue obispo misionero en Brasil, no ha dudado en afirmar que la Pachamama es una diosa pagana y su culto un sacrilegio demoníaco.

El Papa salió al paso de las críticas enseguida y a su vez criticó a las que él llamó “élites católicas”, de las que dijo que “van a buscar las cositas y se olvidan de lo grande. Me he acordado añadió- de una frase que dice que hay gente que porque no ama a nadie cree amar a Dios. Pierden el contacto con los desafíos que afronta el hombre de hoy y se hace la ilusión de estar con Dios”.

En cuanto a las conclusiones aprobadas en el Sínodo, las dos más conflictivas son las referentes a la ordenación de casados (nº 111, que tuvo 128 votos a favor y 53 en contra) y la ordenación diaconal de las mujeres (nº 103, con 137 votos a favor y 44 en contra). Con respecto a la ordenación de casados lo que se propuso es que primero se les ordenara diáconos permanentes y luego presbíteros, que es el proceso normal para cualquier sacerdote, aunque se especifica que eso se debería reservar para las zonas más remotas de la Amazonía. Con respecto a las mujeres, en cambio, se pidió para ellas el acceso a los ministerios laicales (acolitado y lectorado) y se dejó constancia de que “en un alto número de las consultas efectuadas en el espacio amazónico se solicitó el diaconado permanente para la mujer”.

Estas propuestas no obligan al Papa, que ha prometido que intentará publicar la exhortación postsinodal antes de que acabe el año. Habitualmente, el Papa ha hecho suyas las propuestas de los Sínodos, que sólo entonces se han convertido en magisterio de la Iglesia. Habrá que esperar por lo tanto a que el Pontífice haga pública su exhortación para saber si en la Iglesia católica de rito latino habrá o no curas casados. Lo que parece evidente es que, si se aprueba para la Amazonía, será cuestión de tiempo que se extienda al conjunto de la Iglesia universal. Y, como dijo recientemente el cardenal Urosa de Venezuela, con eso se resolverán algunos problemas, pero se crearán otros, que pueden ser más graves.

viernes, 25 de octubre de 2019

MONS. AZCONA



"En el Vaticano se han hecho escandalosos sacrilegios demoníacos"


Católicos-on-line, octubre 2019

Mons. José Luis Azcona Hermoso, obispo emérito de la prelatura de Marajó, en el estado de Pará, aseguró en relación a los ritos indígenas realizados durante el Sínodo que:

«Lo que está sucediendo refleja de manera negativa los principios teológicos y pastorales presentes en el Instrumentum laboris - aseguró -. Me refiero a lo que ha sucedido y que muchos hermanos han visto y saben, pero para lo cual se necesita el discernimiento del Espíritu Santo, ese que tanto menciona nuestro querido Papa Francisco. Y debemos distinguir lo que proviene del diablo o de la mente humana, de lo que proviene del Espíritu Santo. Este discernimiento es fundamental para pertenecer a la Iglesia y mucho más para evangelizar».

El prelado hizo referencia a un encuentro realizado en Brasilia por la REPAM, previo al Sínodo, el pasado mes de junio, y durante el cual se llevaron a cabo varios «rituales indígenas con invocaciones y oraciones en las que también participaron algunos obispos». Luego mencionó la ceremonia realizada en el Vaticano.

«Son cuestiones fundamentales y aquí en la Amazonía sabemos el significado de Macumba o de Condomblè (son ritos mágicos y maldiciones, provenientes del noreste de Brasil y del estado de Bahía), las cuales son frecuentes aquí», dijo al final de su sermón, que duró más de 45 minutos.

En su homilía el obispo Azcona afirmó que «estas celebraciones dependen de los espíritus que se evocan y es evidente que esto es brujería, de la cual nos advierte la carta de San Pablo a los Gálatas, en el capítulo V, versículo 29, cuando denuncia el pecado de la idolatría que es incompatible con el Evangelio y con la misión».

Azcona también puso en guardia sobre el culto a la Pachamama y a la Madre Tierra «que fue venerada en el Vaticano. Son diosas como Cibeles (de la antigüedad clásica) o como la diosa Astarté adorada en Babilonia, ambas expresan la fertilidad de la mujer. La invocación de las estatuillas frente a las cuales incluso algunos religiosos se han inclinado en el Vaticano (y no digo la congregación a la que pertenecen...) es la invocación de un poder mítico, el de la Madre Tierra, al que se piden bendiciones para la humanidad o gestos de gratitud. Son escandalosos sacrilegios demoníacos, especialmente para los pequeños que no saben discernir».

Luego, a modo de conclusión, dijo:

«La madre tierra no debe ser adorada porque todo, incluso la tierra, está bajo el dominio de Jesucristo. No es posible que existan espíritus con un poder igual o mayor que el de Nuestro Señor o que el de la Virgen María».

Y, arrancando un aplauso de los fieles, reiteró que «la Pachamama no es y nunca será la Virgen María. Decir que esa estatua representa a la Virgen es una mentira. Ella no es la señora de la Amazonía porque la única señora de la Amazonía es María de Nazaret. No hagamos mezclas sincretistas. Todo esto es imposible: la Madre de Dios es la Reina del Cielo y de la tierra».